La bioenergía y su resurgimiento ante la búsqueda de fuentes alternativas

Última actualización: 16.10.19

 

Seguramente ya habrás escuchado esa frase que reza: “la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Pues bien, esta es la primera ley de la termodinámica y es el punto de partida para hablar acerca de los tipos de energía.

Entre las fuentes de energía más conocidas tenemos la solar, hidráulica y eólica. Sin embargo, existe otra fuente de alimentación energética renovable que a lo largo del tiempo ha sido dejada en el olvido. Se trata de la biomasa, que nace de la transformación de la energía acumulada en la materia orgánica tanto vegetal como animal. Su resurgimiento en la última década ha sido eminente, ofreciendo una alternativa ecológica en pro del cuidado del medio ambiente y reducción de los costes de electricidad para los hogares, las empresas y la administración interna de cada país.

 

Hablemos de bioenergía

La preocupación por el deterioro del medio ambiente es un tema que nos incumbe a todos, por lo que apoyar las distintas iniciativas para su preservación es una obligación que tenemos como habitantes de este planeta. Una de las prácticas negativas que perjudican al medio ambiente es el uso de las calderas o estufas, que nos ayudan a mitigar el frío anualmente.

Es bien sabido que estos equipos emplean electricidad y/o carburantes de tipo fósil, generan un volumen considerable de contaminación a través de sus emisiones. En vista de esta situación, han sido muchas las casas fabricantes que han optado por adoptar otro tipo de tecnología capaz de respetar al ambiente, como lo es la bioenergía.

Cuando hablamos de bioenergía, hacemos referencia a una energía limpia, sostenible y con un bajo coste de adquisición. Lo mejor de todo es que es renovable, puesto que surge de materia prima orgánica, como es el caso de las ramas secas de los árboles, aserrín, pasto, residuos de algunos alimentos, entre otros.

Asimismo, aplican los desechos de origen industrial presentes en las madereras y el sector agropecuario. De esta manera, se obtienen piezas de biomasa como el pellet, con el que se puede generar calor en los distintos equipos calefactores y, por otra parte, el biodiesel y el bioetanol que también han conseguido un gran protagonismo en el área automotriz.

 

 

Proyecciones acerca de la bioenergía

Después de su reaparición, la bioenergía ha ido posicionándose poco a poco. De hecho, actualmente es considerada una de las mayores fuentes de energía renovable.

Según algunas proyecciones realizadas por la Agencia Internacional de Energía (AIE), tenemos que para el período en vigencia pautado desde 2017 hasta el 2023 se obtendrá un marcado crecimiento del 30% de consumo de bioenergía en su modalidad líquida y sólida.

Debido a la expansión de otras energías renovables como la eólica y la solar, se ha planteado una bajada en la participación general dentro del grupo de bioenergía para 2023 con un 46%.

Por su parte, en el sector eléctrico se cree que las renovables alcancen un 30% en 2023, lo que significaría un crecimiento de seis puntos en comparación a lo registrado durante el año 2017.

 

La bioenergía a nivel mundial

Mientras tanto, su demanda de consumo en 2023 será bastante alta con respecto a la alimentación de calderas, estufas y otros tipos de instalaciones generadoras de calor. Esto incluye tanto los equipos de uso doméstico como los industriales.

Entre los principales consumidores de bioenergía tenemos a China, que se posiciona como el número uno a nivel mundial. Esta fuente de energía se ha convertido en la mejor alternativa para contrarrestar los efectos de los altos niveles de contaminación atmosférica que afectan diariamente a sus casi 1.403.500.365 de habitantes.

Brasil también merece mención. Y es que este país emplea un gran porcentaje de bioenergía en el área tanto industrial como del transporte, siendo de igual manera un gran consumidor de energía hidroeléctrica.

En el mercado europeo, Alemania y Francia poseen un registro bastante alto con respecto al uso de bioenergía a nivel doméstico, mientras que Italia es el mayor consumidor de calor renovable a través de la implementación de las conocidas estufas de pellets.

No podemos dejar de mencionar a Estados Unidos, que sin lugar a dudas se mantiene posicionado en el primer lugar en lo que respecta al uso individual de bioenergía, pero solamente en el área de la construcción.

 

 

Este es tan sólo un pequeño panorama del latente crecimiento que ha tenido la bioenergía en el mundo entero. Es un hecho que tiene mayor presencia en la industria que en los sectores residenciales, pero definitivamente es una gran alternativa para disminuir la latente contaminación atmosférica.

De esta manera, no sólo estamos protegiendo al ambiente, sino que también cuidamos la salud de nuestro sistema respiratorio, evitando así alergias que puedan desencadenar en afecciones más graves que involucren nuestros pulmones. Además, está comprobado científicamente que la paulatina aspiración de un aire saturado de impurezas y micropartículas, procedentes de los distintos tipos de combustión, podría causar enfermedades degenerativas como el Parkinson, Alzheimer e incluso cáncer.

 

Sostenibilidad en las bioenergía

La bioenergía sin duda es una fuente renovable con un gran nivel de sostenibilidad, que puede mantenerse en el tiempo sin ningún inconveniente. Esto se debe a que la energía es extraída de materia orgánica existente en un ecosistema determinado.

En este sentido, podemos mencionar los cultivos energéticos empleados en varios países, que son vistos como una manera de fomentar la obtención de materia prima provista con un mayor potencial de aprovechamiento. Esto quiere decir que no todos los materiales poseen el mismo porcentaje de energía acumulada en su interior, por lo que son debidamente seleccionados y los más ricos energéticamente se cultivan en mayor proporción. Esta es una práctica bastante implementada y una fuente de empleo para muchas personas que hacen vida en los sectores rurales.

El buen uso del contenido bioenergético de toda esta materia orgánica ha sido un paso muy grande en favor del planeta y de quienes lo habitamos. Sin embargo, falta mucho camino por recorrer, por lo que se debe continuar acelerando el crecimiento de este tipo de energías renovables.

 

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