El brasero: un ingenioso invento que ha logrado trascender hasta nuestros días

Última actualización: 17.09.19

 

Los braseros han estado presentes de manera directa o indirecta en las distintas civilizaciones, cumpliendo así variadas funciones de tipo religiosas, festivas, de calefacción y hasta se encuentran asociados a la preparación de alimentos. Se trata de un invento tan ingenioso como peligroso que hay evolucionado a través de diversos tipos y variantes.

 

A lo largo de la historia podemos observar una gran variedad de braseros fabricados con múltiples materiales y en distintas épocas, cuya función no era inicialmente la de sosegar el frío. Tal es el caso del brasero Iraní empleado en las distintas festividades persas. Asimismo, están los braseros de cobre de la antigua Roma, cuyas estructuras poseían una serie de ornamentos y cuya utilidad se asociaba a los fines religiosos. Un caso similar se registra en la España del siglo VII a.C., con los braseros ibéricos.

Según los historiadores, durante la América precolombina también se han encontrado muestras similares de este instrumento, usados para ceremonias religiosas de la civilización Azteca e incluso otros tipo hornillo.

En la tierra del sol naciente encontramos el “kotatsu”, que es un invento con una gran similitud a los braseros y, finalmente en Sudamérica, específicamente en Río de la Plata está un brasero con una función especial de barbacoa. Sin duda alguna, se trata de un ingenioso invento que ha logrado trascender en el tiempo.

 

Evolución de los braseros

Los braseros eran recipientes de mediano tamaño en los que se depositaba algún tipo de combustible en estado sólido, con el propósito de mitigar los estragos del frío durante la época de invierno.

Con el paso del tiempo se inicia su evolución y ya no era una simple vasija sino que se convirtió en un recipiente de mayor formato, que contenía en su interior brasas ardiendo, siendo una estructura similar al área superior de una caldera. Entre los materiales mayormente empleados destacan las aleaciones metálicas, así como también los braseros realizados en cerámica con un diseño ovoide, abierto y con una serie de agujeros en su cuerpo.

 

 

Por otra parte, están aquellos fabricados con un meticuloso trabajo a partir de algunas piedras nobles, que junto a los modelos que incorporaban una base de soporte, formaban parte de los equipos de mayor coste al momento de adquirirlos. Y no podemos dejar de mencionar el brasero de tipo doméstico, cuya estructura cóncava y metálica con tapa, tenía un sistema de hendiduras pensadas para dejar salir gradualmente el volumen de calor generado.

Con respecto al combustible por excelencia empleado, tenemos al picón, una clase de carbón vegetal con un cuerpo bastante menudo y que ofrece un proceso de combustión largo y homogéneo, que se moldeaba con ayuda de una herramienta metálica con mango de agarre y en un extremo una paleta redonda, mejor conocida como badilla.

Finalmente, tenemos el método de instalación del brasero, que no dista mucho de la actualidad, al colocarlo bajo una mesa camilla, que a su vez estaba sobre una plataforma de madera con una perforación central, para acoplar sin temor a deslizamientos.

A través del tiempo, el uso del brasero ha sido bastante beneficioso pero también peligroso, debido a la falta de protección de las brasas y la generación de monóxido de carbono a causa de la poca ventilación de la habitación, desembocando en un proceso de combustión inconcluso. Es decir, una emisión contaminante que al ser aspirada por las personas durante toda la noche podría generar la muerte por asfixia.

 

Braseros tradicionales

A pesar que el brasero es un equipo de calefacción con una gran carga cultural en algunos países, su uso ha registrado una serie de inconvenientes para la salud de las personas y la preservación del medio ambiente. Los expertos aseguran que la implementación de carbón vegetal o leños de madera seca como fuente principal de alimentación energética para la generación del calor puede llegar a ser contraproducente, ya que esta práctica genera emisiones contaminantes. 

En este sentido, al utilizar este tipo de braseros, estamos arriesgándonos a padecer enfermedades a nivel respiratorio e incluso a perecer a causa de asfixia, en caso de inhalar este gas mientras dormimos. Asimismo, es un detonante para el deterioro de la capa de ozono, que como sabemos, está experimentando una fuerte problemática que nos compete a todos los seres vivos. 

Por dichas razones, los institutos de protección ambiental se han enfocado en promover el desuso de este tipo de artefactos y en su lugar, comenzar a incorporar otras variantes como los braseros eléctricos, de pellet, entre otros.

 

El brasero en la actualidad

Con la invención de la electricidad, el siglo XX da la bienvenida a los braseros eléctricos con resistencias revestidas en acero inoxidable, dejando prácticamente en desuso a sus predecesores o braseros tradicionales de picón. Sin embargo, muchas fueron las provincias que continuaron usando este tipo de aparatos. O bien, que hicieron uso de las chimeneas alimentadas con leños secos, que hoy día junto a la biomasa, son considerados combustibles ecológicos y sostenibles.

Por su parte, el brasero eléctrico actualmente goza de gran popularidad entre los compradores, posicionándose gratamente en el mercado de equipos de calefacción. Por ello, al revisar los catálogos de compra encontrarás una gran variedad de modelos, que te harán dudar acerca de cuál es el mejor brasero.

 

 

Estos equipos generan un menor volumen de calor que los tradicionales, tras su puesta en marcha, no generan ningún tipo de emisión contaminante y estéticamente suelen tener un diseño elegante y moderno. En contra tenemos el tema de la llama, que es artificial, debido a la falta de combustible en la cámara de quemado, por lo que la atmósfera que recrea en la estancia no será tan acogedora.

Cabe mencionar que al usar este tipo de artefactos, si no somos lo suficientemente cuidadosos, podríamos generar un incendio a través de un cortocircuito por una mala conexión eléctrica, deterioro en el enchufe o incompatibilidad de voltaje en la toma de corriente alterna, por lo que es indispensable tener en mente ciertas precauciones para un uso seguro.

 

Otras opciones

Pero no todo se trata de braseros tradicionales o eléctricos, porque también existen los radiadores, equipos con un menor nivel de potencia, pero totalmente capaces de calentar de una a dos estancias o el sistema de agua sanitaria del hogar. Lo mejor de todo, es que son considerados un 100% seguros, por lo que no tendrás ningún tipo de preocupación con respecto a los incendios o intoxicaciones.

 

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