Aprende a reducir el consumo eléctrico y ayuda al planeta

Última actualización: 15.12.19

 

Una fuente de egresos mensual en los hogares corresponde a los servicios básicos como agua, electricidad y gas. Cada uno de estos servicios tiene un importante valor. Sin embargo, uno de los más costosos suele ser el importe de la electricidad. El pago de este servicio tiene una renta considerable, que aumenta de acuerdo al consumo energético que se realice.

En la actualidad, son muchos los equipos que facilitan la vida y funcionan por la potencia eléctrica, de modo que prescindir de ellos no es una posibilidad para ahorrar en pleno siglo XXI. Lo cierto es que una parte de los ingresos siempre deberá ir dirigida al pago de los servicios.

De este pago no es posible librarse, lo que sí es posible es reducir el importe a través de un mejor uso y aprovechamiento. Con algunos cambios en la dinámica convencional diaria se logra reducir el consumo energético y aportar un grano de arena para evitar mayor despilfarro de energía.

Son muchas las personas que caen en errores de forma inconsciente, sin saber que estas acciones representan una cantidad importante de euros al mes y todavía más, al año. Si por el contrario, se presta atención a los detalles y se reduce el consumo eléctrico, es posible ahorrar dinero.

Más allá de un ahorro individual, poner en práctica algunos cambios no solo ayudará a mejorar la economía familiar, sino que se trata de acciones con las que se ayuda al planeta tierra y se le da un respiro.

Si se quiere colaborar y unirse a un consumo verde y amigable, solo es necesario poner en práctica algunos trucos que ayudan a ahorrar energía eléctrica en casa. Tanto el planeta, como el bolsillo lo agradecerán.

 

 

¿Consumo excesivo?

Para poder ahorrar es necesario primero analizar los gastos que se generan en el hogar por concepto eléctrico. Muchas veces se presenta un consumo pasivo del que no se está al tanto.

Mensualmente, la factura eléctrica tiene más que solo el importe por pagar, pues   también se agregan algunos datos, cifras y gráficos que dan un estimado del consumo diario en relación a los kilovatios consumidos.

En algunos casos, acceder a esta información no es tan sencillo y es necesario llamar a la compañía para que la suministre. De esta forma, haciendo un escaneo de las gráficas de consumo, se podrá tener una idea de la frecuencia y las horas picos. Así, la persona tendrá la posibilidad de hacer un análisis y mejorar los hábitos para reducir el consumo.

En este análisis, es necesario detenerse en el consumo base de las horas en las que se sabe que no debería haber un gasto excesivo. Es decir, en horas de la noche o cuando se está fuera de casa. Si en estas horas se sobrepasa el consumo de los 150 vatios, hay un problema.

 

Electrodomésticos

Para ello, es necesario conocer de cuánto es el consumo de los electrodomésticos mientras están apagados. Si el gasto de estos equipos es superior a los 4 o 5 vatios, es necesario revisar la configuración del equipo y si es posible activar la función de ahorro de energía.

Otra de las opciones es desconectar el aparato cuando no esté en uso. Mantener los equipos eléctricos conectados a la fuente de energía en la pared, aunque no se estén utilizando, supone un consumo y derroche de energía. Con esta simple acción, ya deberían notarse cambios en la factura.

 

Bombillas

Reducir el consumo de energía no es nada complejo. Por ejemplo, una de las formas de evitar altos importes en electricidad es cambiar las bombillas tradicionales, por bombillas LED que tienen una duración hasta de 70 mil horas.

Las bombillas tradicionales tiene un alto consumo de energía, de modo que lo recomendado es sustituirlas. Puede que la inversión inicial parezca elevada, pero a la larga es beneficiosa y permitirá ahorrar cientos de euros al año.

Si las bombillas LED tienen un coste muy elevado, otra opción es sustituir las convencionales por otras de bajo consumo. Estos modelos son menos eficientes y duran menos que una bombilla LED, pero resultan mejores que las amarillas convencionales.

 

 

Otra de las formas de bajar el consumo energético es controlando las luces que se enciendan durante la noche y el tiempo que estas permanecen encendidas. Hay que asegurarse de apagar las luces en los espacios que no se estén utilizando y para ello, es posible aprovechar un sensor de proximidad.

Puede que se piense que este gasto en vatios no es excesivo, pero a largo plazo suma cantidades importantes. Según las estimaciones, se cree que cerca del 20% del gasto energético de los hogares se genera por las luces en las bombillas.

 

Termostato

En el caso de poseer termostato, es necesario que se haga un uso práctico de él para evitar el derroche. Algunos de los consejos para controlar el consumo por este concepto están enfocados a programarlo solo para las horas necesarias. Además, es recomendado que se aísle la casa para que no hayan fugas de calor y esto puede lograrse sellando puertas y ventanas. Asimismo, se pueden usar cortinas, bajar las persianas por las noches y utilizar ropa abrigada. Si se va a estar fuera de casa, se debe evitar encender la calefacción.

Por otro lado, una forma de reducir el consumo es regulando la temperatura del termo calentador de agua. Por defecto, estos equipos llegan a una temperatura de 60 grados centígrados. Esta temperatura no es conveniente para la piel, ya que puede ocasionar lesiones y además es un riesgo para las tuberías. En cambio, se puede reducir el calor del agua a los 40 grados.

Asimismo, otra de las recomendaciones que ayudan a bajar el importe energético es utilizando el agua fría en vez de caliente. Para lavar la ropa, regar las plantas, lavar la loza y otras acciones, no es necesario utilizar el agua caliente, de modo que hacerlo implica un derroche innecesario.

 

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