Importancia del purgado en el radiador doméstico

Última actualización: 16.10.19

 

Con la llegada del invierno, muchas personas vuelven a activar sus sistemas de calefacción para calentar sus hogares. Sin embargo, son varios los casos en los que, después de estar apagados por varios meses, es probable que, al encenderlos, se note una cierta disminución de su desempeño.

Esto podría ser ocasionado por aire acumulado en el sistema de tuberías del sistema, lo que es bastante común cuando se deja apagado por mucho tiempo. Por ende, si ya ha terminado el verano y quieres encender tu calefacción, primero te aconsejamos constatar que el sistema presenta un estado adecuado para poder ofrecerte calor y ser partícipe de tu comodidad dentro de casa. Aunque algunos opten por adquirir el que consideran el mejor radiador del momento , otros optan por hacerles mantenimiento a sus equipos.

 

¿Cómo sé que mi radiador tiene aire?

Para poder asegurarte de que alguno de los radiadores del sistema de calefacción tiene aire acumulado en la cámara, tendrás que encenderlo y esperar un par de minutos. Luego, constata la temperatura en la parte superior, dado que allí es donde suele acumularse el aire debido a la diferencia de densidad en comparación con el agua. Si está frío al tacto, pero otras zonas están calientes, tiene aire acumulado. Esto se afirma debido al hecho de que el agua caliente no puede llenar las tuberías por completo y esto ocasiona un cambio de temperatura en toda la distribución del sistema de tuberías en los equipos.

También puedes afinar tu oído y tratar de percibir si notas sonidos que no sean propios del funcionamiento regular. Uno de los más característicos que indican que existe aire en el sistema es un sonido como de burbujeo o gorgoteo dentro de las tuberías.

Si el sistema presenta cualquiera de los dos síntomas, es más que recomendable que realices un purgado para mejorar el desempeño en general y disfrutar de una temperatura ambiental estable y agradable en todo momento, sino, pronto tendrías que tomar la decisión de qué radiador comprar, ya que podría dañarse la calefacción que tengas en casa.

 

 

¿Cómo purgar mi radiador?

Para responder a esta pregunta, primero debes tener en cuenta qué tipo de radiador es el empleado en tu calefacción. Normalmente, pueden estar fabricados en diferentes materiales, pero la mayoría tienen carcasas compuestas por chapa, aluminio, hierro o acero, todos siendo materiales de alta durabilidad, resistencia y robustez.

Al revisarlo de cerca, podrás buscar en su panel de control o en el mismo manual de instrucciones si tu radiador tiene la función de purgado automático, con lo que solo tendrás que activarlo para que el mismo sistema se encargue de eliminar el aire residual y regular la presión dentro de las tuberías.

Si no es así, tendrás que realizar el trabajo a mano. En caso de que no te sientas seguro para realizarlo o no tengas ningún tipo de experiencia, quizá sea conveniente considerar contratar a un especialista.

 

Instrucciones para el purgado de tu radiador

Antes de comenzar, debes saber que el proceso de purgado debe ser realizado con todo el sistema a temperatura ambiente, por lo que debes desactivarlo al menos unas horas antes. El purgado es necesario para poder reestablecer la presión adecuada en caso de que se haya perdido. Si tu casa tiene varios pisos, te aconsejamos empezar a purgar las unidades que estén en los más altos, ya que es probable que tengan más aire acumulado que las inferiores.

1er paso: Lo primero que debes hacer antes de realizar cualquier tipo de manipulación o mantenimiento al sistema de calefacción que presente los síntomas mencionados es apagarlo por completo. Apaga cualquier elemento de combustión que esté generando calor y espera a que todo el sistema de tuberías se haya enfriado para comenzar con el mantenimiento.

2do paso: Consigue una moneda, un destornillador o una llave ajustable y un recipiente grande. Dirígete hacia el primer radiador y ubica la válvula de purgado que debería estar ubicada en uno de los laterales de la carcasa. Cuando la hayas encontrado, toma la herramienta y abre la válvula lentamente girando la rosca en sentido contrario a las agujas del reloj.

 

 

3er paso: Cuando vayas abriendo la válvula, podrás notar cómo empieza a salir aire a presión. Ten cuidado de no abrirla por completo o demasiado rápido, dado que, al acabarse el aire, comenzará a salir agua y podrías ocasionar un desorden.

4to paso: Cuando el aire haya sido eliminado por completo del sistema del radiador, notarás que comienza a salir agua por la válvula y aquí es donde tiene utilidad el recipiente que mencionamos anteriormente. Recoge el agua que se vaya escapando hasta que notes que comienza a salir con presión y con un caudal ininterrumpido.

5to paso: Ahora que el sistema de tuberías está libre de aire, puedes proceder a cerrar la válvula de purgado girando la rosca en sentido contrario de las agujas del reloj. Asegúrate de cerrarla por completo para evitar nuevas pérdidas de presión o entrada de aire. Ya que has terminado con el primer radiador, deberás repetir los mismos pasos en todos los radiadores que tengas en casa para evitar malgastar el tiempo y esfuerzo invertidos.

6to paso: Después de haber purgado la totalidad del sistema, lo siguiente y último por realizar es abrir el paso del agua para llenar las tuberías hasta el nivel indicado y, ya que los radiadores trabajan con agua a presión, te aconsejamos tener a mano un manómetro para que puedas medir esta característica y, teniendo en cuenta los requerimientos de tu radiador, verificar que el sistema ha alcanzado el nivel adecuado. Después de esto, ya solo te queda encender el sistema del radiador para poder disfrutar de una temperatura agradable dentro de casa sin importar el frío que esté haciendo en las afueras.

Si quieres tener más cuidado y poder alargar la vida útil de tu radiador, también tienes productos en el mercado diseñados especialmente para mejorar el desempeño o contribuir de alguna manera, ya sea humidificando el ambiente, sellando las juntas por donde se pueda escapar el calor o entrar el frío, entre muchas otras opciones más.

 

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