Si quieres climatizar una habitación, aplica estos consejos

Última actualización: 19.07.19

 

En los días de verano o de intenso calor, muchas personas quieren refrescarse y a veces el agua con hielo no basta. Para lograr una climatización conveniente, la opción por la que muchos optan es utilizar un aire acondicionado. Sin embargo, este equipo funciona con una potencia energética elevada, por lo que su uso supone un alto gasto por el servicio eléctrico.

De hecho, en el verano, los importes del servicio se elevan, por lo que es conveniente seguir algunos consejos que ayuden al ahorro de energía, para así evitar el gasto excesivo, siendo una de las mejores recomendaciones la climatización de los espacios. Esta opción resulta una alternativa sostenible, asequible y ahorrativa, tanto para el verano como para el invierno.

Si se analiza y recuerda la historia, fue en el año 1902 cuando el ingeniero norteamericano Willis Carrier sentó las bases de la refrigeración y mejoró la vida de muchas personas, al crear el aire acondicionado. A través de este sistema, se hizo posible la regulación de la temperatura y de la humedad en los espacios cerrados. Hasta la fecha, los aires acondicionados son cada vez más modernos y tecnológicos, y siguen estando basados en los principios de Carrier, pero con algunas modificaciones. Sin embargo, en relación al consumo energético, sus propiedades no han cambiado mucho. Si bien es cierto que hay modelos con sistemas de ahorro de energía, estos no hacen una gran diferencia en el consumo de electricidad.

Además, el aire acondicionado resultó ser un invento al que durante muchos años solo podían acceder algunos pocos privilegiados y actualmente adquirir uno puede representar un coste medio – alto. Así, este aparato muchas veces se convierte en un lujo y hay quienes no saben cómo climatizar los espacios de manera diferente.

Si se busca ahorrar y evitar el derroche, lo conveniente es seguir algunos consejos que mejoren el rendimiento y la eficiencia energética. Algunos consejos pueden parecer absurdos, pero es necesario aplicarlos. Por ejemplo, si se tiene un aire acondicionado en determinada habitación del hogar, se debe mantener la puerta cerrada y ventanas selladas, para que la climatización se haga rápido y se mantenga.

Si la puerta permanece abierta, entonces entrará el calor y los mecanismos de enfriamiento deberán trabajar con mayor potencia para climatizar el ambiente. Esta acción supone un derroche de energía y un mal uso de la eficiencia energética, que se verá reflejado en la factura. Por otro lado, es necesario que exista una renovación del aire que circula, para dejar ir las impurezas y permitir la entrada de aire fresco. Para ello, se pueden abrir las ventanas durante unos 15 a 20 minutos.

 

 

Si la climatización es para hacer los espacios más cálidos en el invierno, entonces es conveniente que se aprovechen los pocos rayos de sol que aparezcan en el día. En este caso, es adecuado que se abran las cortinas para que el calor entre. De esta forma, la temperatura mejorará y la calidez durará más tiempo. Asimismo, hay quienes recomiendan colocar alfombras durante el invierno, porque estos elementos mantienen el calor de una habitación climatizada por más tiempo. Además, es una buena idea colocar paneles reflectantes de calor detrás de los radiadores, pues de esta forma el calor no se disipa y se puede ahorrar en calefacción.

Mientras tanto, durante el verano la situación cambia. Para conservar frescas las habitaciones, se deben dejar las puertas cerradas y evitar que el calor entre. En el mismo orden de ideas, hay quienes sugieren que se limpie con frecuencia cualquier equipo de climatización. Una acumulación de polvo genera una mayor necesidad de energía para enfriar o calentar el espacio.

 

La climatización evaporativa

En aquellos casos en los que el objetivo sea mejorar el consumo de energía y tener una climatización adecuada y eficiente, la alternativa más recomendada son los climatizadores evaporativos. Estos equipos son una alternativa más económica que los aires acondicionados y resultan prácticos para el verano.

Este sistema no necesita de gases refrigerantes, tampoco compresores y su consumo de energía es muy bajo. A cambio, mejora la temperatura en el interior de los espacios mediante una corriente de aire natural, fresco y en constante circulación, que funciona con una bomba y una especie de ventilador.

 

 

Hay distintos tipos de climatizadores evaporativos. Pueden conseguirse en el mercado desde modelos de bajo coste, hasta algunos más costosos (en este enlace puedes encontrar algunas opciones). Además, hay modelos que son de uso personal y estilo portátil, siendo diseños que no requieren de instalaciones complejas y tienden a ser ecológicos. Asimismo, limpian el aire, haciéndolo fresco y reduciendo los malos olores.

Estos equipos tienden a ser más eficientes en ambientes secos que en los húmedos, pero ambos funcionan. Por ejemplo, en entornos secos bajan la temperatura interna entre 10 y 12 grados centígrados con respecto a la externa, mientras que en ambientes húmedos, la variación va entre los cinco y los siete grados.

Una de las grandes ventajas de este mecanismo de climatización es que resulta una de las opciones más ahorrativas en relación al consumo energético. Con su uso, hay un ahorro de cerca del 80% en comparación con otros sistemas convencionales de refrigeración y calefacción.

En caso de optar por una de estas tecnologías, los expertos recomiendan que el servicio técnico esté integrado por profesionales que se encarguen de su instalación y mantenimiento. Además, aseguran que se debe disponer de un instalador homologado.

Hay plataformas en las que se puede acceder a un directorio completo de empresas instaladoras que brindan servicio de asistencia profesional en aires, calefactores, ascensores, equipos a presión, protección contra incendios, telecomunicaciones, entre otros.

La idea de estas iniciativas es evitar que los clientes y usuarios se vean embaucados por un mal servicio técnico por parte de empresas que no estén calificadas y que no cuenten con la documentación, acreditación y certificación necesarias, para que el proceso que adelantan sea legal y adecuado para los equipos y su rendimiento.

 

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