Recomendaciones para cuidar y mantener una orquídea

Última actualización: 05.12.19

 

Recuerdo que la fascinación de mi abuela por las orquídeas era tal que en casa siempre teníamos estas hermosas y elegantes flores decorando las paredes de nuestro florido jardín. Era común maravillarse por su belleza, conseguida después de la gran dedicación de parte de mi abuela hacia sus queridas “amigas”, como ella normalmente les decía, hasta el punto en que llegó a participar por varios años seguidos en la feria de las orquídeas organizada por nuestra ciudad.

Además, es un excelente regalo para cualquier persona especial, ya que, aunque su significado general va relacionado con la seducción y la belleza, cada color distinto transmite, a su vez, un significado específico, por lo que tan sólo deberás elegir el color indicado para esa persona.

Por otro lado, con mi abuela, aprendí que las orquídeas son unas plantas muy decorativas y bellas pero muy delicadas, las cuales necesitan de cuidados específicos para poder mantenerlas sanas y para ello es muy importante determinar en primer lugar el tipo de orquídea que vas a tratar, ya que existen una gran cantidad de géneros como la phalaenopsis, vanda, cambria, oncidium, dendrobium, etc.

Por esto, para conocer los cuidados específicos que necesita tu planta, así como cuáles son sus características, es necesario saber cuál tipo exacto de orquídea es la tuya. Si has comprado la orquídea en alguna tienda, la etiqueta debe identificar el tipo.

 

Recomendaciones para el cuidado de las orquídeas

Una de las recomendaciones básicas es utilizar algún contenedor de plástico transparente, ya que tiene numerosos beneficios, como por ejemplo, podrás tener un control visual fundamental del estado de salud de tu planta, así como del exceso de plaga o raíces.

Además, un contenedor transparente es muy importante, ya que ayuda a la orquídea a alimentarse de los nutrientes que la luz solar le brinda, al permitir el acceso directo de los rayos luminosos a sus raíces. Si quieres, aparte de todo, utilizar tu orquídea para decorar tu vivienda, podrás introducir el recipiente plástico fácilmente dentro de alguna maceta decorada de tu preferencia. Así mantendrás controlada tu orquídea, a la vez que tendrás un mayor orden y limpieza.

 

 

Por otro lado, es recomendable utilizar como fertilizante pedazos de corteza de árbol en vez de tierra. Al ser silvestres, las orquídeas suelen encontrarse en zonas con bosques tropicales y pantanosos, por lo que lo más indicado es asemejar esas condiciones atmosféricas en casa. En tal sentido, es importante tener en cuenta que los trozos de corteza absorben una cantidad de agua distinta a la tierra para macetas, manteniendo un nivel de humedad y una soltura  entre las cortezas ideal para el crecimiento sano y cómodo de sus raíces.

Otra de las recomendaciones básicas para cuidar las orquídeas gira en torno al riego de agua. Es importante que procedas a regar tu planta con agua únicamente cuando te asegures de que las raíces están por completo secas. Al igual que sucede con las Kokedamas, este tipo de plantas se necesita sumergir en un pequeño balde con agua, de manera que llegue a todas las raíces por igual y abundantemente.

Debido a su hábitat natural, las orquídeas pasan la mayor parte del tiempo empapadas, por lo que en términos generales se recomienda sumergir la planta al menos una vez por semana aproximadamente, según la estación y, por supuesto, si la planta está totalmente seca. Por último, asegúrate de drenar por completo el agua que utilizaste para sumergir la orquídea, ya que el exceso de agua tampoco es muy beneficioso para este tipo de plantas.

Para poder seguir disfrutando de la belleza que nos brindan las orquídeas, es importante que, después de que la última flor se haya caído, se pode la planta para que no pierda energía manteniendo varas secas. Corta las ramas a la altura de la primera yema y así permitirás a las flores que crezcan de nuevo. Para cortar la rama con mayor precisión, puedes guiarte con la yema o pseudobulbo y cortar por debajo.

Recuerda abonar la orquídea a principios de la primavera por unos 10 o 12 días, antes del período de floración. Luego, cuando la planta ya alcance este período, se deberá abonar cada 20 días y, por último, cuando estás en la estación de otoño e invierno, se le deberá colocar el abono únicamente una vez al mes, ya que es un período de reposo.

Además, en cuanto a las características ambientales ideales para las orquídeas, no debes olvidar el nivel de temperatura y humedad. Se recomienda mantener controlada la temperatura de la habitación entre 13 y 18 grados, según su etapa de floración. Y, muy importante a tener en cuenta es el nivel de humedad, ya que es un punto al que tendrás que prestar mucha atención. Se requiere que el ambiente tenga una humedad superior al 40%, por lo que se suele emplear un humidificador con termostato, con el que puedas ajustar de manera precisa en nivel de humedad en el ambiente.

 

 

¿Qué hacer en caso de que tu orquídea no haya vuelto a florecer?

Una vez al año, veíamos cómo, al inicio de la primavera, las orquídeas de la abuela florecían, llenando la habitación de colores, pero cuando no ocurría era porque algo en su mantenimiento no se estaba haciendo bien, por lo que aprendimos que, si durante la floración, la orquídea no recibe suficiente luz la flor no florecerá correctamente, por lo que es muy importante asegurarte de que la planta recibe la cantidad necesaria de luz, ya que el aumento de las horas en exposición estimula la floración notablemente.

Por último, es importante cuidar el contraste de la temperatura, sobre todo unos días antes del inicio de la primavera. Se recomienda respetar un límite 12 a 15 grados centígrados para la temperatura mínima nocturna y 25 a 30 grados centígrados como la máxima diurna, por lo que se aconseja colocar la planta debajo de una habitación sin calefacción durante la noche, asegurándote que sea la habitación más fría y recuerda evitar los cambios bruscos en la temperatura.

Luego, por la mañana, vuelve a colocar la planta en su lugar habitual para que de esta forma vuelva a tomar la luz y calor, dándole el contraste térmico que necesita para su crecimiento. Pero, si tu orquídea sigue sin florecer, es posible que tenga algún tipo de enfermedad.

 

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