Recomendaciones fundamentales a la hora de instalar una caldera de condensación

Última actualización: 16.10.19

 

Al igual que muchos de los electrodomésticos y equipos eléctricos que utilizamos a diario, las calderas tienen una gran importancia dentro de nuestras viviendas. Por esto, elegir un buen modelo y realizarle un mantenimiento frecuente es vital para garantizar un funcionamiento correcto y ahorrativo.

Sin embargo, es quizá más importante cuidar que el proceso de instalación de este aparato esté perfectamente realizado, por lo que se recomienda que lo lleve a cabo un profesional certificado, ya que las calderas son sistemas de calefacción que funcionan con la combustión de gas, por lo que puede ser muy peligroso si la manipulación la realizas tú mismo.

Antes de proceder a instalar uno de estos sistemas en tu casa, es muy importante que tengas en cuenta qué tipo de caldera es la que vas a montar y cómo funciona, ya que podrás encontrar distintos tipos y modelos según sus materiales de fabricación, su inclinación y su tipo de salida de humos.

 

Conoce las diferencias entre las distintas calderas

En la actualidad, las calderas se diferencian por el servicio que ofrecen, según su combustible, su tipología o, incluso, según su colocación. Las calderas que ofrecen un servicio de calefacción y de agua caliente para el hogar son los modelos más habituales en la mayoría de las casas. Por otro lado, las calderas instantáneas funcionan con un microacumulador, el cual almacena una cantidad baja de agua a temperatura elevada, de manera que siempre esté preparada y lista para cuando el usuario la necesite.

Por otro lado, las calderas que se diferencian por su combustible se dividen en: calderas de gas y calderas de gasoil. De las calderas que funcionan con gas, podremos encontrar los modelos que utilizan gas natural y que, a su vez, emiten menos contaminación causada por los gases, por lo que necesitan una correcta ventilación y pasar por lo controles necesarios.

En cambio, las calderas de gasoil son muy frecuentes en las viviendas unifamiliares, ya que almacenan el gas en un compartimiento propio. Podrás encontrar estas calderas tanto por acumulación como instantáneas.

 

 

Los dos tipos principales de calderas

 

Calderas estancas

Este tipo de calderas utilizan normalmente dos tubos: uno se encarga de aspirar aire limpio del exterior hacia el interior de la caldera y el segundo se encarga de expulsar los humos resultantes por la quema del interior de la caldera al exterior.

Este sistema de escape puede ser tanto coaxial, cuando el tubo que expulsa el humo va dentro de otro tubo que se encarga de suministrar el aire limpio hacia el interior de la caldera, como con doble salida, modelo que cuenta con una doble salida de flujos, por lo que un tubo se dedica exclusivamente para la entrada de aire y otro para la salida del gas.

 

Calderas de condensación

Las calderas de condensación se diferencian de las anteriores, entre otras cosas, porque el humo sale a una temperatura menor, por lo que se condensa y se convierte en agua, cuyo flujo regresa al interior de la caldera.

Además, estas calderas están preparadas para redistribuir el flujo de agua generado, por lo que no se necesitará ningún sistema de almacenamiento o recogida de agua como pasa con las calderas tradicionales. Por esto, es importante disponer de una toma de desagüe que se encuentre cerca del aparato y que se encargue de evacuar el agua cuando sea necesario.

Las calderas de condensación varían también por el tipo de salida de humo que tenga el aparato, por lo que se pueden encontrar modelos con salida de humos vertical coaxial, de manera que expulsa el humo de forma vertical y directamente hacia arriba, además de que el tubo de salida está fabricado en propileno ya que, al no trabajar con gases tan calientes, no se requiere de tubos de metal.

Por otro lado, están las calderas de condensación con salida de humos horizontal coaxial, las cuales, de la misma forma, integran dos tubos uno dentro de otro, pero en este caso el agua se dirige hacia la caldera y luego hacia el desagüe incorporado en estos aparatos.

Los modelos con salida de humos con doble tubo tienen la posibilidad de evacuar los gases formados a una distancia mucho mayor que como sucede con los modelos con salida de humos coaxial y, del mismo modo que pasa con todas las calderas de condensación, también debe tener una inclinación hacia la caldera para que recoja el agua de la condensación.

 

 

Cómo instalar la salida de humos

Es muy importante conocer previamente cómo va a estar instalada la salida de humos, de manera que puedas colocar el modelo que se adapte mejor a tus necesidades. Tras haber tomado la decisión sobre la salida de humos, deberás confirmar el tipo de gas que utiliza tu vivienda o cuál es distribuido en tu zona, ya que cada distribuidor maneja un tipo de conexión particular para la entrada y salida de los gases.

Por suerte, todos los tipos de caldera que se ofrecen en el mercado incorporan un práctico esquema o guía de ejemplo que puedes utilizar para fijarte en la posición de las entradas y salidas del agua de tu vivienda, por lo tanto, si no logras encontrar un modelo que se adecúe perfectamente a la instalación de tu vivienda, tendrás que realizar las remodelaciones necesarias con tubería de cobre, de manera que puedas encajar perfectamente tu nueva caldera. Ten en cuenta que para un funcionamiento correcto de este aparato siempre se debe respetar cada conexión y su orden.

Por último, es recomendable hacer un repaso de cada conexión que tiene tu caldera, de manera que puedas garantizar una instalación y funcionamiento correcto para que puedas evitar un daño irreparable del aparato. Normalmente, las calderas tienen una conexión de entrada de agua fría, la cual se conecta a la red de agua de la casa de forma directa, y una entrada de gas, la cual se recomienda ser conectada por un profesional, ya que es un proceso peligroso de realizar si no tienes conocimientos técnicos sobre el tema.

Por otro lado, también suelen contar con una conexión de salida de calefacción que es la encargada de distribuir el agua caliente hacia los radiadores, así como una salida de agua caliente sanitaria, la cual se utiliza para distribuir el agua caliente para el baño y la cocina. Y, en último lugar se encuentra la conexión de retorno de calefacción, en donde se debe conectar el agua que viene de regreso de los radiadores hacia la caldera para ser nuevamente calentada y pueda ir de regreso a los radiadores.

 

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