¿Qué es el “impuesto al sol” y por qué su derogación es un gran avance para el autoconsumo de energía?

Última actualización: 18.08.19

 

El denominado “impuesto al sol” era una regulación que vetaba las diferentes alternativas de fomentar cualquier tipo de energía limpia y renovable, el cual se encontraba en el Real Decreto aprobado en el 2015 por el Gobierno Español. Pero lo derogaron y ello resulta ser un gran avance para fomentar el autoconsumo en nuestro país. 

 

Esta regulación generó un fuerte debate en España, pues durante muchos años los españoles han tenido que pagar por instalar fuentes alternas de autoconsumo y se han visto limitados legalmente para elegir la mejor placa solar del momento, pero adicional a ese cargo fijo por instalación se implementó un impuesto por la energía que era consumida y que conocíamos como “impuesto al sol”.

Es por ello que, hubo un estancamiento de inversión en esta fuente energética debido a sus altos costes y resultó en un gran retroceso en cuanto a la generación de energías sustentables. Sigue leyendo para que descubras en qué consistía esta regulación y los motivos por los cuáles nunca debió existir.

 

¿Qué era el impuesto al sol?

El denominado Real Decreto sobre el autoconsumo energético fue dictado en el año 2015 y fue llamado popularmente el «impuesto al sol», pues en vez de fomentar el autoconsumo esta regulación le ponía trabas administrativas y burocráticas, lo que traía como consecuencia la desinversión en ese sector. 

El argumento, que usó el gobierno del momento para fundamentar este decreto, era que esa imposición servía para cubrir los gastos que generaba la red de distribución eléctrica tradicional, debido a que la energía producida por el sol no permitía una total desconexión porque era intermitente.

De esta manera, se regulaba el proceso de instalación de cualquier forma de autoconsumo; se reconoció que al instalar esta forma de energía se reducían considerablemente las pérdidas en cuanto al transporte de la electricidad convencional, debido a que la generación de energía no provenía de una central eléctrica, sino del mismo lugar donde se instalan los paneles solares.

Pero el problema era que, además de los costes fijos por instalación, se debía dar un aporte adicional como cualquier consumidor para financiar el sistema eléctrico convencional, lo que encarecía notablemente el uso de esta fuente de energía, lo que eliminó completamente el supuesto ahorro que debía haber en la factura de la luz.

 

 

¿Por qué han derogado el “impuesto al sol”?

En principio, una de las causas más importantes que llevaron al fracaso este decreto era el cobro doble de la energía, pues se tenía que pagar al productor central que ofrecía las redes eléctricas y a la vez a la empresa que nos suministraba la misma energía a través del “impuesto al sol”.

Adicionalmente, existía una dependencia energética en el país, lo que generó un gran atraso para instalar fuentes de energía renovables, a pesar de que se trataba de una apuesta muy llamativa para el futuro, puesto que estamos hablando de que España es un país que goza de varias horas de sol diarias, y si dependemos totalmente de las grandes compañïas distribuidoras de electricidad, este impuesto encarece de forma arbitraria una factura que ya era bastante costosa. 

Además, con esta eliminación se pasa a reconocer la existencia del autoconsumo compartido, que es un gran alivio en cuanto a los costes de instalación. Asimismo, debemos decir, que este decreto era una gran traba burocrática a nivel administrativo, y al momento de eliminarlo se tuvo en consideración esa necesidad de simplificación de esos trámites, como era el caso de la inscripción de carácter obligatorio que tenían que hacer los usuarios para registrarse como productores de energía, previsto para esos casos de instalaciones que llegan hasta 100 kilovatios.

 

Razones por las cuales ni siquiera debió existir ese impuesto

A continuación te mostramos los motivos más importantes por los cuales el llamado “impuesto al sol” no debía existir:

 

1. Con esta normativa era imposible cumplir las metas trazadas en el Acuerdo de París.

Los objetivos internacionales marcaban que cada país suscriptor debía reducir las emisiones de los gases contaminantes que producían el efecto invernadero. Pero en los últimos 5 años, España no ha podido cumplir con las metas de este acuerdo, porque en vez de disminuir las emisiones de estos gases las ha aumentado considerablemente. Ello se debe en buena parte, a que los españoles se han visto prácticamente obligados a usar la energía procedente de fuentes tradicionales, las cuales son altamente contaminantes para el medio ambiente, dada la emisión de dióxido de carbono. 

Según la Organización de Naciones Unidas, no solo hay que conservar el aumento en la temperatura media en 2ºC para este siglo, sino que ese nivel acaba de ser reducido a 1,5ºC, o nos dirigiremos a un punto donde ya no podremos retornar. Es por ello, que Europa incluyó entre sus políticas ambientales la alternativa del autoconsumo como una prioridad para poder cumplir con los objetivos trazados en París, vetando cualquier impuesto fiscal hasta el mes de diciembre del año 2026, y obligando a sus integrantes a brindar facilidades en la venta del excedente energético que se obtenga por el autoconsumo. 

 

2. Este impuesto no era necesario.

En países como Estados Unidos, Italia, Japón, Portugal y Alemania, tienen entre sus políticas energéticas el establecimiento de la generación energética descentralizada, así como el autoconsumo con fuentes de energía alternas, y han desarrollado una amplia normativa para fomentar la inversión en esas tecnologías sin poner trabas a su desarrollo. 

La forma en que fomentan esta inversión es con la fórmula conocida como balance neto, según el cual los consumidores deben verter el excedente energético producido a la red eléctrica tradicional, obteniendo una compensación de la red de distribución eléctrica al consumir energía cuando sea necesario.

 

 

3. La pobreza energética y el autoconsumo.

Según estadísticas gubernamentales, en España, un 100% de los hogares tiene acceso a la red de distribución convencional, pero solo 1 de cada 10 hogares puede costearlo realmente durante el año. Cuando traducimos esta cifra, notamos que existen familias que deben renunciar a elementos como la calefacción, sobretodo en la época donde hace más frío, lo que se ha denominado pobreza energética.

Pero el autoconsumo energético podría ser una solución eficaz a este problema, según lo explicado por el Observatorio Crítico de la Energía, con fundamento en lo vivido en Alemania en los últimos años, donde se ha desarrollado la posibilidad del autoconsumo compartido y ha sido un gran éxito.

Ello se debe a que la potencia obtenida a través de paneles fotovoltaicos que se produce en Alemania ha crecido 8 veces más que en nuestro país, y según los datos aportados, alrededor del 50% de esa energía puede ser costeada por consumidores domésticos y cooperativas.

 

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