Ozono troposférico: El contaminante olvidado por todos

Última actualización: 16.10.19

 

Al salir a las calles y avenidas encontramos contaminación atmosférica procedente de la combustión vehicular y/o industrial. Sumado a ello, tenemos otros focos contaminantes en casa como es el caso de las bacterias, polvo, ácaros, moho y demás partículas de suciedad. Asimismo, destacan las emisiones generadas por los equipos de calefacción o refrigeración que empleamos habitualmente durante la temporada fría o cálida del año. Es así como diariamente estamos expuestos a un gran porcentaje de aire sucio. Claro está, esto dependerá de la ciudad en la que nos encontremos.

Existe otro tipo de contaminación que le resta calidad al aire que respiramos y de la que quizás no es muy frecuente escuchar, pero que está latente en el ambiente. Se trata del ozono troposférico, que puede llegar a ser letal en el ser humano. Muestra de ellos son los decesos registrados en algunos países europeos y asiáticos. En el caso de España, a causa del “ozono malo” se han sufrido pérdidas prematuras que en los últimos tiempos han alcanzado las 1.600 personas en un período de 12 meses.

 

Ozono troposférico

Quizás millones de veces has escuchado la palabra “ozono” aplicada en un contexto de protección hacia el planeta y sus habitantes, haciendo referencia así a la conocida capa de ozono. Estás en lo correcto, ya que la capa de ozono alojada en la atmósfera evita el paso directo de los rayos ultravioleta radiados por el sol, que son tan perjudiciales para todos los seres vivos.

La atmósfera es un enorme revestimiento de gas que rodea el planeta y está compuesta por cinco capas como lo es la exosfera, termosfera, mesosfera, estratosfera y troposfera. El ozono que nos protege se encuentra específicamente a unos 20 kilómetros de altura de la estratosfera.

Por otra parte, tenemos que en la troposfera, que está mucho más cercana a la superficie de la tierra, también hay ozono. De ahí el nombre de “ozono troposférico”, que se caracteriza por ser altamente contaminante y perjudicial. Por ello, desde hace algunos años se encuentra bajo una continua vigilancia a cargo de algunas redes de protección ambiental.

 

 

El ozono troposférico es considerado un tipo de contaminación secundaria que ha logrado pasar desapercibida. Pero… ¿cómo se origina? En el ambiente, existen algunos agentes contaminantes precursores del ozono, que se encuentran tanto en el óxido de nitrógeno como en los compuestos orgánicos volátiles. Al entrar en reacción por un largo tiempo, las partículas de este par de contaminantes primarios con la energía solar generan un proceso fotoquímico. Es así como nace el “ozono malo”.

Este proceso es directamente influenciado por las respectivas condiciones climatológicas de cada ciudad, siendo una de las principales limitaciones al momento de tratar de controlar este contaminante atmosférico que actualmente es el responsable de tantos decesos a nivel mundial.

 

¿Cómo nos afecta el ozono troposférico?

Al igual que cualquier otra partícula o nanopartícula suspendida en el aire, el ozono troposférico, al ser inevitablemente aspirado, causa cierto deterioro en nuestro sistema inmunológico. Algunos de los síntomas que debido a nuestro agitado día a día pueden pasar desapercibidos son las irritaciones a nivel ocular, nasal y de la faringe. Asimismo, ocurre una intensa resequedad en el área de la garganta, irritación subcutánea en el cuello y dificultades para respirar con fluidez.

Por otra parte, quienes padecen de afecciones a nivel respiratorio, como asma o alergias, podrían presentar un agravamiento en su cuadro médico. En este sentido, está latente el desencadenamiento de una baja en su rendimiento debido a la reducción en el funcionamiento pulmonar, que se hace acompañar de inflamación en los conductos respiratorios. De continuar la exposición a los elevados niveles contaminantes del ozono, el resultado sería la muerte.

 

 

Ozono troposférico en España

España es un país que desde hace algunos años se ha visto seriamente afectado por el ozono troposférico. En un período de tres años, que distan del 2014 al 2017, se registra un promedio de 12,8 millones de personas que han estado expuestas a elevados volúmenes diarios de ozono malo en el aire que respiran, según la medición realizada por más de 400 estaciones.

Como es bien sabido, el ozono troposférico surge de un proceso fotoquímico, por lo que es difícil de controlar, especialmente en un país que posee oleadas de calor bastante intensas como lo es España, donde se emplean diversos sistemas de calefacción como chimeneas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) hace referencia a que podemos convivir con este contaminante, pero a una muy baja escala. Así que al superar el límite establecido surgen ciertos problemas.

Entre el lapso que abarca de 2015 a 2017 la contaminación por ozono se ha desplazado rápidamente en España, perjudicando mayormente a 11 de sus comunidades, como lo son Andalucía, Castilla, Cataluña, Comunidad Valenciana, Comunidad de Madrid, Extremadura, Islas Baleares y Murcia. Asimismo, tanto Aragón como Navarra tienen problemas a nivel de la vegetación.

 

¿Cómo lidiar con este tipo de contaminación?

El control del ozono troposférico depende de tres factores específicos, siendo el caso de la generación de emisiones a causa del óxido de nitrógeno, los compuestos orgánicos volátiles y la inevitable oleada de calor que activa a dichos precursores. Estos contaminantes primarios se desprenden en su mayoría tanto de la industria como de la actividad automotriz, por lo que el primer paso que deben dar los entes gubernamentales, en asociación con las agencias ambientales, es reducir los volúmenes de las mencionadas emisiones.

Es importante indicar que el gobierno español no ha tomado cartas en el asunto activando un plan nacional, que realmente ataque de manera contundente esta problemática. En 2016 se generó un documento en el que se promueve un sistema de medidas dirigidas a controlar cada uno de los tipos de contaminación. Sin embargo, la comunidad ecologista asegura que todo se quedó sobre el papel, ya que tras doce meses no se ha puesto en práctica lo pautado. Según la Comisión Europea, no existe ninguna ley que obligue a los distintos estados a estructurar un plan en contra del ozono.

 

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