Mejora la calidad del aire de tu hogar y elimina la humedad con ayuda de un deshumidificador

Última actualización: 16.10.19

 

La humedad puede presentarse en cualquier momento en nuestro hogar, por lo que debemos estar en alerta para así combatirla a tiempo y evitar que los daños sean mayores. Existen varios indicadores que te ayudarán a saber si los niveles de humedad son más elevados de lo normal. Uno de ellos es la presencia de un olor extraño y poco agradable en las distintas estancias, armarios, mobiliario y textiles del hogar.

Además, es muy frecuente la aparición de manchas oscuras en el exterior e interior de los gabinetes, en la ropa, objetos almacenados en los armarios y en las paredes. En este último caso, paulatinamente provocará que la pintura se caiga a causa del moho, incrementando la proliferación de ácaros y bacterias que deteriorarán la calidad del aire que respiremos.

Si estás experimentando alguna de estas señales, definitivamente tienes un caso de humedad en tu hogar. La buena noticia es que existen dispositivos especializados que se encargan de absorber el aire de la habitación, extrayendo la humedad y devolviéndolo nuevamente. Se trata de los deshumidificadores, que actualmente poseen una gran popularidad debido a su eficacia y características adicionales, como la incorporación de un modo de ionización, que neutraliza las bacterias, esporas, polvo y demás agentes contaminantes que se encuentran en el aire.

Si estás considerando la adquisición de este tipo de equipos, necesitarás conocerlos más a fondo. Es por ello que te contamos a continuación un poco acerca de este tipo de tecnología, para que se te facilite la selección de un modelo que se adapte a tus necesidades de deshumidificación.

 

Tipos de deshumidificadores

Existen dos tipos de deshumidificadores, siendo el caso de los desecantes y de los refrigerantes, que a pesar de tener estructuras y estéticas muy similares, internamente han sido provistos de algunas propiedades que podrían ser favorables o desfavorables, dependiendo de las condiciones ambientales de la zona en la que vivas.

 

 

Deshumidificadores desecantes

Los equipos desecantes tienen un rotor con un suave movimiento de 0,5 revoluciones por minuto, seccionado en dos partes de diferente apertura. De esta manera, crea dos pasos de aire en dirección opuesta, pero que fluyen a un mismo tiempo, logrando que el aire absorbido de la habitación pase por el conducto más grande.

Así, el aire entrará en contacto con el material desecante o higroscópico, una especie de gel de sílice que gracias al poder de sus químicos de fabricación puede condensar rápidamente la humedad y ser reactivado mediante el calor del flujo del aire, al salir por el conducto más reducido. Este material tiene una vida útil larga, puede ser reemplazado sin ayuda de un profesional y sabrás cuándo está saturado, pues el proceso de absorción del aparato se desactiva por completo. También, es importante mencionar que este deshumidificador es adecuado para temperaturas por debajo de los 15°C.

 

Deshumidificadores refrigerantes

Por otra parte, tenemos los equipos refrigerantes, que al igual que los desecantes absorben el aire de la habitación. La diferencia es que el proceso se lleva a cabo por medio de un canal de enfriamiento, encargado de condensar el vapor existente en el aire. Seguidamente, envía el agua a un tanque integrado a la estructura y por otro canal libera el flujo de aire a través de un sistema de rejillas. Estos dispositivos son bastante populares y trabajan con mayor efectividad en ambientes con una temperatura elevada y humedad igual o mayor a los 45%. Además, su coste es mucho más accesible.

 

 

Otros criterios para elegir

Ten en consideración que ambos aparatos son recomendados, ya que realizan un buen trabajo de absorción en condiciones diferentes. Así que una vez determines qué tecnología es la que te conviene, tendrás que evaluar algunos aspectos esenciales referentes a la estructura:

  • Resistencia y movilidad. Es importante que la carcasa haya sido fabricada con polímero robusto de alta gama que le proporcione estabilidad y durabilidad, así como también que incorpore asas de agarre, para un práctico transporte de una habitación a otra.
  • Potencia. La fuerza de trabajo del motor determina la capacidad de extracción de vapor, por lo que su selección de alta, mediana o baja gama dependerá del tamaño de la estancia.
  • Ruido generado. Hablamos de un equipo eléctrico que trabaja por medio de un motor y por ende produce vibraciones, que se ven reflejadas a través de un ruido característico tras su puesta en marcha. Lo conveniente es asegurarse de la cantidad de decibeles emitidos. Si estos son muy altos y la habitación reducida, entonces seguramente tendrás inconvenientes.
  • Eficiencia eléctrica. Por lo general, este tipo de dispositivos se caracteriza por ser respetuoso del medio ambiente y consumir poca energía.
  • Modos de trabajo. No olvides que entre más intuitivo sea el uso del aparato, será mejor para ti, siendo importante que posea un panel de control con un interruptor para el encendido – apagado, ajuste de los niveles de deshumidificación y la posibilidad de disfrutar de un modo de apagado automatizado, por medio de un temporizador programable.
  • Depósito. Revisa la capacidad de recolección del tanque y si incorpora algún tipo de indicador, que te mantenga alerta de su vaciado.
  • Sistema de filtrado. Con respecto a los filtros incorporados, conviene que te cerciores de su tiempo de duración, si son lavables o si al saturarse debes colocar un recambio.

 

Recomendaciones para que la humedad no se apodere de tu hogar

La humedad puede aparecer en cualquier momento, por ello no te confíes y pon en práctica estas útiles recomendaciones:

  • Es importante que mantengas bien ventiladas las estancias de tu hogar. Puedes abrir las ventanas durante un par de horas diariamente para que el flujo de aire natural circule entre el mobiliario. Asimismo, abre la puerta de tu habitación e incluso del closet y armarios. Recuerda que los sitios oscuros, fríos y encerrados son los más propicios para la aparición de la tan molesta humedad.
  • Crea hábitos de limpieza frecuentes, cambia de posición los muebles, deja espacio entre ellos, precisamente para que el aire circule y nos los coloques tan cerca de las paredes.
  • En la temporada de invierno, es muy común el uso de los calefactores, pero lo que no sabes es que el aire caliente generado por estos dispositivos es capaz de producir un mayor nivel de humedad que el mismo aire frío ya existente en el hogar. Por ello, es recomendable programarlo a un máximo de 20 grados centígrados.
  • Sé cuidadoso al cocinar, puesto que el vapor de las preparaciones también ayuda a incrementar la humedad. Así que enciende el extractor y, en lo posible, trata de mantener las ollas con su respectiva tapa.

 

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