La realidad tras la inhalación de las emisiones de monóxido de carbono

Última actualización: 20.07.19

 

Las emisiones de monóxido de carbono son un problema que nos afecta a todos por igual, contaminando el ambiente y provocando afecciones respiratorias severas e incluso la muerte súbita por intoxicación. Por ello, debemos ser cuidadosos con el uso de equipos que generan este componente químico, como los calefactores, de los que no podemos prescindir en invierno.

Con la llegada del invierno, son miles las personas que encienden sus calefactores con el propósito de sosegar el frío, logrando elevar algunos grados la temperatura tanto en sus hogares como sitios de trabajo.

Los modelos suelen ser variados, adaptándose a las necesidades inmediatas de uso y presupuesto de los distintos núcleos familiares. Existen sistemas de calefacción que trabajan con gas u otro tipo de combustibles fósiles. Asimismo, encontrarás diseños eléctricos y otros que promueven el amor por el medio ambiente implementando biocombustibles o biomasa, destacando entre ellos las estufas de pellets y leña.

Se trata de equipos de carácter indispensable para cualquier hogar, pero así como nos benefician, también nos pueden perjudicar si no sabemos utilizarlos. Seguramente pensarás que vamos a enfatizar en el hecho de que la mayoría de las estufas generan emisiones contaminantes que van directamente al ambiente, deteriorándolo y afectando nuestra salud respiratoria, debido a la concentración de benceno, óxido de nitrógeno y monóxido de carbono. 

Si bien esto es una realidad que afecta a los millones de personas que habitan el planeta, también es cierto que las estufas acarrean consigo otro tipo de consecuencias que pueden desembocar en una muerte inmediata de las personas. Este es el caso de los decesos por inhalación directa del gas procedente de la estufa, que el pasado mes de mayo cobró una víctima en la provincia de San Juan, cuando una mujer inhaló un fuerte volumen de monóxido de carbono procedente del sistema de calefacción instalado en su hogar.

 

Acerca del monóxido de carbono

El monóxido de carbono o CO, como lo pauta su nomenclatura, es un gas que se genera a partir de distintos tipos de combustión, como la realizada con kerosene, gas licuado, gas natural, leña, carbón, aceites, papel, entre otros. Estos combustibles requieren de una cantidad de oxígeno para llevar a cabo el proceso de quemado, pero cuando la cantidad de O2 no es la adecuada, la combustión se ve interrumpida. Es de esta manera como se da paso al conocido monóxido de carbono. Su cuerpo gaseoso se caracteriza por ser incoloro, inoloro, insaboro y tener un alto nivel de toxicidad.

Dicho gas lo encontramos presente en el humo evacuado por los distintos equipos de calefacción, cocción, coches, motocicletas y otros medios de transporte que empleen carburantes, concentrándose en el aire que respiramos diariamente.

 

 

Efectos negativos del monóxido de carbono

Debido al alto contenido tóxico presente en el monóxido de carbono, son muchos los efectos negativos que este gas puede ocasionar. Tras desprenderse del respectivo proceso de combustión, dicha emisión entra en contacto con la atmósfera alojándose en ella y contaminándola. Es así como la calidad del aire que respiramos diariamente se disminuye drásticamente.

Los efectos negativos pueden ser variados. Una vez inhalamos estas emanaciones, inmediatamente las nanopartículas entran por nuestras fosas nasales y pueden llegar a alcanzar el torrente sanguíneo alojándose en el cerebro y creando una placa que con el paso de los años puede disminuir nuestra capacidad cognitiva, siendo uno de los principales responsables de enfermedades de tipo degenerativo como el Parkinson, Alzheimer e incluso el cáncer. Asimismo, destacan otras afecciones como las alergias, asma, pulmonía y bronquitis.

Por otro parte, tenemos la inhalación directa de una alta concentración de monóxido de carbono, que puede suscitarse dentro del hogar como consecuencia de la incorrecta evacuación de los gases tóxicos al exterior, causando la asfixia de la persona y su sucesiva muerte.

 

Conoce algunas medidas para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono

Las intoxicaciones por monóxido de carbono son más comunes de lo que piensas, especialmente en las zonas que usan estufas como método de calefacción. Por ello, en nuestras manos está brindar un correcto tratamiento a la estufa y a los espacios en donde está instalada:

  • Lo primero que debes de tener presente es que no es recomendable instalar la estufa dentro del dormitorio, ya que mientras conciliamos el sueño estamos completamente vulnerables y, en caso de inhalar el monóxido de carbono debido a un fallo del aparato, no percibiremos ninguno de los síntomas típicos de la intoxicación y podríamos padecer muerte por asfixia.
  • La selección de la mejor estufa y su instalación es un aspecto que no puedes dejar pasar desapercibido. Verifica que el diseño posea una salida de humo al exterior, siendo una medida bastante conveniente para que puedas evitar que el monóxido de carbono se aloje en el aire del hogar. Asimismo, mantente atento al tipo de instalación requerido, ya que en muchas ocasiones los equipos no son compatibles con la estructura del inmueble, siendo necesario recurrir a un trabajo de obra. En este sentido, muchas personas obvian este paso y permiten que las emisiones terminen dentro de la estancia, sin saber lo peligroso que esto es.
  • Ofrecerle un correcto mantenimiento a la estufa es fundamental, siendo necesario verificar que ninguno de los conductos se encuentre obstruido. Lo mejor siempre va a ser poner nuestra seguridad en manos de un profesional, por lo que si tus conocimientos acerca de estos equipos son escasos, no dudes en contratar a un experto.
  • En caso de que utilices un brasero, lo indicado sería que después de calentar la estancia te dirijas al exterior con él y lo apagues, para evitar la acumulación de humo en la habitación.

 

 

¿Cómo saber si estamos sufriendo una intoxicación a causa del monóxido de carbono?

La intoxicación a causa de la inhalación de monóxido de carbono puede presentar distintos síntomas como dolor de cabeza, mareos, náuseas y posteriormente vómito, incremento en la velocidad del ritmo cardíaco, un leve zumbido en los oídos, tendencia a sentirse desorientado y/o convulsiones.

Es importante que tengas siempre presente que estos síntomas no poseen un orden exacto de aparición y, más importante aún, una persona intoxicada no necesariamente debe presentar cada una de estas señales. Recuerda que cada organismo es único, al igual que las reacciones que experimenta.

 

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