Jacuzzis y piscinas: la importancia de su limpieza y mantenimiento

Última actualización: 18.06.19

 

El calor insoportable que ha estado haciendo estos días ha sido la excusa perfecta para salir a la piscina y pasar toda la tarde disfrutando de un agradable baño de agua fría con los amigos. Sin embargo, casi nunca nos detenemos a pensar en lo peligrosas que pueden llegar a ser las piscinas y jacuzzis, por lo que no prestamos atención a detalles como su mantenimiento y limpieza.

Un equipo de científicos canadienses, todos de la Universidad de Alberta, tras una profunda investigación, llegaron a la alarmante conclusión de que el nivel de orina que se encuentra en las piscinas puede ser mayor que la cantidad de orina encontrada en las aguas residuales.

En este estudio, el grupo de científicos examinó durante aproximadamente tres semanas unas 250 muestras de agua provenientes de 22 piscinas ubicadas en Canadá. El equipo procedió a medir los niveles de acesulfamo de potasio, llegando a la alarmante conclusión de que los usuarios de estas piscinas habían liberado hasta 75 litros de orina, que se aproxima a un estimado de 20 micciones al día. Además, el mismo estudio realizado en un grupo de jacuzzis demostró que el nivel de orina encontrado en esas bañeras de hidromasaje era mucho más elevado de lo que nos imaginamos.

El resultado de este experimento indicó que la presencia del acesulfamo de potasio era del 100% en todas las muestras de agua presentadas, siendo 570 veces más alto que el encontrado en el agua de grifo. En tal sentido, el grupo de científicos canadienses afirmó que los compuestos como la urea, el amoniaco, o la creatinina contenidos en la orina pueden llegar a ser notablemente nocivos para la salud, ya que, de mezclarse con el cloro y otros desinfectantes, provocan irritación de ojos.

 

 

Por otro lado, el gobierno de los Estados Unidos analizó todos los brotes de las distintas enfermedades y muertes asociadas a las aguas tratadas ocurridas entre el año 2000 y 2014, consiguiendo el increíble resultado de 27.219 enfermedades y 8 muertes.

En esta investigación se llegó a la conclusión de que aproximadamente un tercio de los casos ocurridos fueron causados por bacterias y parásitos asociados a los jacuzzis y piscinas. Sobre todo, en los jacuzzis y piscinas de los hoteles, en donde se produjo un 42% de estos brotes, lo que no es de extrañar, ya que por muy buen mantenimiento que se le haga a una piscina, el cloro no es perfecto.

Además, entre otros resultados, el informe indicó que en un 58% de los casos, las enfermedades fueron causadas por el parásito Cryptosporidium, también conocido como Crypto, el cual provoca diarrea y problemas gastrointestinales. Este parásito es muy resistente y puede sobrevivir hasta por siete días incluso en piscinas perfectamente limpias y mantenidas con cloro.

Sin embargo, los casos con mayor repercusión, siendo los más graves encontrados, se deben a la legionella, bacteria responsable de seis de las ocho muertes contabilizadas en la investigación realizada por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos.

Hay que aclarar que, pese a la normativa existente que pretende regular el estado y mantenimiento de las piscinas, este estudio puntualizó datos muy importantes, entre los que destaca que dos de cada tres piscinas sobrepasan el nivel de cloro recomendado, únicamente el 65% de los bañistas se baña antes de entrar al agua y, lo más alarmante, en casi el 60% de los filtros de las piscinas analizadas se encontró, entre otros residuos, una gran cantidad de material fecal.

Debido a esto, es necesario evitar a toda costa tragar agua de la piscina o jacuzzi, ya que se corre el riesgo de adquirir diversas enfermedades y virus muy peligrosos, entre los que se puede mencionar la hepatitis A o E, algunos parásitos y bacterias como la escherichia coli. Además, el agua contaminada puede afectar los órganos genitales, la boca o la piel, ya que varios tipos de hongos se contagian por contacto.

 

 

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

Frecuentemente, los problemas gastrointestinales son los síntomas asociados comúnmente a las enfermedades contraídas en las piscinas y jacuzzis, presentando vómito o diarrea, así como problemas oculares, en las vías respiratorias e, incluso, irritación de la piel.

El exceso de cloro es muy perjudicial para la salud, ya que es extremadamente irritante para los ojos, sobre todo si utilizas piscinas públicas. Es por esto que, en los días de verano. es mucho más probable que presentes la conocida conjuntivitis de piscina, aumentando en un 20% los casos. Esta enfermedad va acompañada de escozor y enrojecimiento de los ojos, así como una incómoda sensación de arenilla, lagrimeo e hipersensibilidad a la luz.

 

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