Estufas y otros métodos de calefacción son las alternativas de los agricultores para salvar las plantaciones en invierno

Última actualización: 15.12.19

 

Los cultivos de melocotones de Cieza, a vísperas de florecer, se encuentran amenazados por las posibles heladas producto del comienzo de la temporada de invierno. Esto causa preocupación en los propietarios de los diferentes sembradíos, al correr el riesgo de perder la cosecha, si no utilizan los equipos de calefacción adecuados.

 

Previo a la llegada del invierno solemos preparar nuestros hogares para evitar que el intenso frío típico de estos meses se apodere de nuestros espacios. Por ello, es muy frecuente encontrar en la mayoría de hogares algún tipo de equipo de calefacción que cree una atmósfera cálida en las distintas estancias, caliente el sistema de agua sanitaria, nos ayude a cocinar algún tipo de estofado, preparar café o té. Claro está, todo depende del diseño seleccionado. Finalmente, hay varias categorías y en cada una encontrarás la mejor estufa, según tu gusto, necesidad y presupuesto.

Los cambios de estación son un factor de doble filo que también afecta el sector agrario, ya que cada tipo de cultivo requiere de condiciones específicas para crecer y dar sus frutos. La temporada de invierno ciertamente es poco favorecedora para la mayoría de plantaciones, puesto que una vez la temperatura baja a 0ºC se producen las tan temidas heladas que traen como consecuencia pérdidas millonarias para los agricultores.

Es importante destacar que para la época de invierno muchos árboles como los de melocotón se encuentran en pleno proceso de florecimiento, por lo que los frutos se pasman debido al frío o se congelan. En conclusión, se pierde todo el tiempo y trabajo invertido con anterioridad en dichas plantaciones. Es esta una problemática latente que vive el sector rural y para la que año a año debe prepararse, tratando de contrarrestar los efectos del frío.

 

¿Cómo contrarrestan los agricultores los efectos del frío en las plantaciones?

Sentarse a esperar de manos atadas a que la temporada de invierno termine para volver a retomar los trabajos de siembra o cuidado de las plantaciones definitivamente no es una opción viable para ningún agricultor.

Son muchos los métodos empleados con el propósito de proporcionar a cada uno de los árboles o sembradíos el calor necesario para que no se congelen durante la temporada más fría del año, que desafortunadamente coincide con la etapa de florecimiento de muchas de las plantaciones. La vicepresidenta de Coag Iniciativa Rural en Cieza, Esperanza Ramírez, comenta acerca de cómo contrarrestan los agricultores los efectos del frío en las plantaciones.

 

 

Quema de paja o alpaca

En primer lugar, tenemos los procedimientos tradicionales que han sido puestos en práctica por los cultivadores desde hace décadas atrás. Se trata de distribuir estratégicamente en el terreno de cultivo una serie de contenedores metálicos, colocando en su interior una cantidad generosa de paja o alpaca y, seguidamente, se le prende fuego. De esta manera, se genera una especie de fogata y el calor se encarga de abrigar a los árboles evitando que se congelen.

Esta práctica cumple con el cometido de calentar las plantaciones mientras el fuego esté ardiendo, pero requiere de una constante quema. Esto, por otra parte, es contraproducente para el medio ambiente, debido a las emisiones contaminantes producto de dichas incineraciones, siendo prohibido por los principales organismos ambientales y estipulado en los estatutos gubernamentales de cada país.

 

Uso de la parafina

Otra alternativa para calentar las plantaciones es el uso de grandes botes de parafina, siendo necesario colocar uno cada dos metros cuadrados. Dicha distancia es el alcance de radiación de calor que genera este método de calefacción. Su duración se limita a un máximo de siete horas y cada bote tiene un coste bastante elevado, significando una gran inversión para el agricultor.

 

Aspersores

La incorporación de aspersores a los cultivos es bastante recomendable, debido a que ofrecen buenos resultados combatiendo el frío. Claro está, siempre y cuando la temperatura marcada en el termómetro no baje más de 4ºC.

Sin embargo, la instalación de un sistema de aspersores es una decisión para la que debes disponer de un amplio presupuesto, así como también una gran reserva de agua. Este mecanismo requiere mantener los grifos abiertos por un largo lapso de tiempo y esto ocasiona un gasto excesivo del recurso.

 

 

Estufas de gran tamaño

Las estufas de gran tamaño son uno de los equipos más empleados por los agricultores, debido a su alto nivel de eficiencia térmica, que permite calentar grandes hectáreas con gran rapidez y por más tiempo que los métodos anteriormente mencionados.

Este tipo de equipos posee generalmente una estructura robusta y espaciosa, así como también una instalación y puesta en marcha intuitivas. Lo mejor de todo es que con esta estufa el agricultor podrá subir o bajar los niveles de la radiación de calor generada, logrando ajustarlos según las necesidades específicas de la temperatura ambiente a la que están expuestos los cultivos.

Con respecto al medio de alimentación de energía, estas estufas emplean medianas cantidades de gasoil. Este es un carburante de origen fósil, que lamentablemente genera emisiones de alta toxicidad para el medio ambiente. Sin embargo, el producto ha logrado extender su uso y posicionarse gratamente en el mercado debido a que es accesible económicamente y su funcionamiento regulable, que finalmente es lo que necesitan los cultivadores.

 

Situación actual de los cultivos de melocotones

Desde el mes de enero del presente año, los campos de Cieza muestran las señales características del inicio de su floración, hectáreas de tierra coloridas con la promesa de una cosecha abundante y exitosa. Sin embargo, el invierno es una latente amenaza que los agricultores tratan en lo posible de controlar instalando estufas, aspersores, quemando paja o haciendo uso de la parafina. Cualquier opción es válida para calentar los árboles y evitar la pérdida de la cosecha.

El panorama para esta región no es positivo, ya que el invierno es bastante intenso y, sumado a ello, tiene una marcada problemática con las reservas de agua. Muchos dueños de las fincas optan por asegurar las tierras, pero estos convenios no son nada consecuentes. Según lo estipulado en los contratos, el propietario sólo puede asegurar la cantidad de 1000 kilos por cada 20 hectáreas de tierra, lo que que es una limitante importante para el desarrollo de este sector de la agricultura en la región.

 

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