¿Es el agua de las piscinas y jacuzzis un foco de enfermedades?

Última actualización: 15.12.19

 

Cuando llega el calor de verano, puedes estar lamentándote de la insoportable temperatura o puedes tomar la decisión de ir a tomar un chapuzón en la piscina, pero si quieres algo más especial, podrás elegir disfrutar de un baño en el jacuzzi con tu pareja o amigos. Cualquiera de las dos opciones que elijamos, deberemos tener en consideración algunos aspectos importantes de forma que podamos prevenir posibles enfermedades que se deriven del uso de piscinas y jacuzzis públicos.

Es por este motivo que los lugares públicos como balnearios, spas y baños turcos pueden llegar a convertirse en un foco de diversas infecciones si es que no se toman las previsiones necesarias y se eleva la higiene a un máximo nivel.

En los Estados Unidos, un informe realizado por el gobierno sobre los parásitos y bacterias que rondan los jacuzzis y piscinas muestran un escenario alarmante con brotes que causaron al menos 27.219 personas enfermas y 8 muertes, entre los años 2000 y 2014. Durante estos 14 años, se llegaron a reportar aproximadamente 493 brotes relacionados directamente al agua recreativa, como por ejemplo jacuzzis y piscinas.

En primer lugar, es importante conocer que este informe define el concepto de brote cuando ocurre una enfermedad similar entre dos o más personas que residan en el mismo lugar durante un determinado período de tiempo.

Del total de esos 493 brotes, más de la mitad fueron causados por el parásito Cryptosporidium, con un 58% de los casos confirmados. Este parásito, también llamado Crypto, tiene la habilidad de sobrevivir incluso en piscinas bien mantenidas, causando a las personas que lo contraen diarrea y enfermedades gastrointestinales.

Además, por lo menos 6 de las 8 muertes, así como un 16% de las enfermedades fueron a causa de la legionela bacteriana, la cual es causante de enfermedades como la neumonía grave, la fiebre de Pontiac y la legionela bacteriana. Por otro lado, la Pseudomonas es la bacteria responsable de la foliculitis adquirida en las piscinas o jacuzzis, a la que se le denomina tradicionalmente como la erupción del hidromasaje, así como la otitis externa u oreja de nadador.

 

 

Un consejo bastante estándar que hay que tomar en cuenta a la hora de asistir a un jacuzzi o piscina pública es jamás beber agua, ya que, aunque se le haga un mantenimiento exhaustivo al agua, la pseudomona y la legionella son bacterias que pueden sobrevivir a los desinfectantes.

Como era de esperarse, más del 56% de todos los brotes presentados entre esos años ocurrieron entre junio y agosto, que es justamente la fecha cuando llega el verano y las personas tienden a asistir con mayor frecuencia a estos espacios públicos, además de que el agua se calienta por el sol, haciendo que los gérmenes puedan florecer con mayor facilidad.

En términos generales, se recomienda que cualquier adulto o niño que tenga diarrea no asista a una piscina o jacuzzi, de manera que podamos prevenir y esta enfermedad, siguiendo unas normas básicas de higiene.

 

¿Cuáles son las enfermedades más comunes relacionadas al uso del jacuzzi?

Una de las infecciones más frecuentes que se pueden adquirir por el uso del agua de un jacuzzi o una piscina es la diarrea que es causada normalmente por gérmenes como el cryptosporidium. Este germen es completamente tolerante al cloro y es capaz de vivir en el agua almacenada durante días, por lo que es uno de los causantes principales de la diarrea en brotes y su prevalencia ha venido en aumento, con una prevalencia del 200% en los últimos años.

Otros gérmenes causantes de diarreas en las piscinas son el Norovirus, Giardia Lamblia, Escherichia coli y Shigella, los cuales representan una cuarta parte de los brotes de diarrea por el agua de piscinas. Las personas más propensas a contraer este tipo de infecciones son los niños, las personas con el sistema inmunológico débil y mujeres embarazadas.

Estas enfermedades son fáciles de adquirir si tragamos accidentalmente agua de la piscina, sobre todo si la misma está contaminada por material fecal, lo cual puede ocurrir si una persona tiene restos de heces al momento de entrar al agua. Aunque el cloro se encarga de destruir estos gérmenes, no lo hace de forma rápida, por lo que puede ocurrir que alguna de estas bacterias siga viva.

 

 

Otra de las enfermedades comúnmente adquiridas por el agua de la piscina o de un jacuzzi es la otitis, ya sea interna o externa, la cual es una infección en el área del oído y muy relacionada al uso de las piscinas públicas. Tiene la particularidad de que los síntomas suelen anunciarse a los pocos días de haber entrado a un agua contaminada y sus síntomas van desde picor e irritación dentro del oído, hasta inflamación o, incluso, dolor.

Para prevenir la otitis, te recomendamos utilizar un gorro para nadar que te cubra las orejas o tapones que eviten que entre agua al oído. Además, después de la ducha, inclina la cabeza hacia los lados para que la gravedad permita que el agua salga del canal auditivo, de manera que no se quede acumulada en el interior.

En el caso de la dermatitis, esta enfermedad de la piel es causada principalmente por el germen de la pseudomona aeruginosas, el cual tiene como predilección los medios húmedos. Se presenta en forma de manchas rojas en la piel que suelen venir acompañadas de picor y se produce tradicionalmente tras el contacto del agua contaminada directamente con la piel.

Por último, las verrugas vulgares afectan aproximadamente a un 10% de los bañistas o usuarios de un jacuzzi contaminado, afectando sobre todo el área de los pies. Para ayudar a la prevención de esta enfermedad, se recomienda utilizar zapatillas cuando estás fuera del agua. Algunas veces, esta enfermedad se presenta junto con unos puntos negros alrededor de la zona de la verruga y se trata con la aplicación de cremas con ácido salicílico.

 

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