El proyecto Relámpago y sus estaciones meteorológicas

Última actualización: 16.10.19

 

Si buscamos atentamente en alguna publicación meteorológica internacional desde el año 2006 hasta la actualidad, encontraremos que más de un científico afirma que en Córdoba (Argentina), se dan las tormentas más extremas y grandes del mundo. Por esto, desde el año 2012, miles de científicos de España, Argentina y Estados Unidos, por parte de las más grandes organizaciones de meteorología, emprendieron un estudio profundo y con gran amplitud que analiza los posibles alcances de los fenómenos climáticos que ocurren en esta zona y en el mundo.

El objetivo principal de este grupo de científicos es buscar una respuesta clara a la pregunta de cómo se producen las alteraciones meteorológicas como las grandes tormentas que incluyen granizo, lluvias fuertes, vientos huracanados e incluso los tornados que podrían llegar a tener un impacto muy desastroso a nivel mundial. Es así como nace el proyecto ‘Remote sensing of Electrification, lightning And Mesoscale/microscale Processes With Adaptive Ground observations’ (RELÁMPAGO).

Según los especialistas en el ámbito meteorológico, en Córdoba se originan las tormentas más poderosas del mundo, por lo que se empezó con un trabajo previo en la localidad de Berrotarán, que involucró la instalación de las mejores estaciones meteorológicas en toda la zona, lo que demostró la importancia de las tormentas que se generan en Argentina. Explicaron que, a parte de los efectos climáticos colaterales que se generan en una tormenta, se llega a producir hasta un 80% de las lluvias que abarcan la pampa húmeda, subregión de aproximadamente 600.000 km cuadrados compuesta de praderas.

Esto quiere decir, de cierto modo, que sin las tormentas no se obtendría la cantidad suficiente de agua para grandes cantidades de cultivos, los ríos o los sistemas de riego. Por lo tanto, la científica Paola Salio explica que “las tormentas no son tan malas”, ya que brindan, por otro lado, la cantidad de agua necesaria para el crecimiento de las plantas de toda la región.

De manera que todos los habitantes de la zona conozcan toda la información referente a este proyecto, un grupo de científicos les informará de forma general y por localidad en qué consisten los experimentos, de manera que puedan sensibilizar a la mayor cantidad de la población sobre las estaciones meteorológicas, los tornados y la meteorología en general, de manera que hasta los niños puedan hacer todas las preguntas que se les ocurra.

 

 

El uso de estas estaciones meteorológicas permite a la comunidad de científicos entender la dinámica y proceso de formación de una tormenta en cualquier lugar del mundo. De esta manera, se podría pensar que, partiendo de los datos obtenidos por dichas estaciones, se podría crear algún tipo de barrera ambiental, la cual permita modificar las condiciones climáticas de ciertas áreas, de manera que podamos evitar la formación de granizo.

Además, este proyecto servirá para entender las consecuencias de la acción del hombre, quién de manera consciente continúa generando de alguna manera gases con efecto invernadero. Por otro lado, se busca mejorar el pronóstico del tiempo que tradicionalmente se escucha en el telediario.

 

¿Cómo se estudia una tormenta?

Los científicos del proyecto RELÁMPAGO afirman que a las tormentas hay que estudiarlas a partir de muchos elementos. En primer lugar, se busca entender las características ambientales que se forman en el entorno. Para comprender el comportamiento interno de una tormenta, estos arriesgados científicos se adentran al tornado con radares fijos y móviles, al estilo de las mejores películas de Hollywood.

Estos radares móviles, denominados Doppler, se mueven junto al tornado, acompañando y revelando los procesos físicos que se dan en el interior y que dan pie a su formación en un principio. Además, el grupo de RELÁMPAGO afirma que hay otros equipos que van a ser empleados para estudiar y medir las condiciones ambientales que ayudan a dar origen a una tormenta. Lo que busca el grupo de científicos es analizar desde todas las perspectivas posibles, incluso desde el aire, con la ayuda de aviones especialmente equipados que les permitirá saber qué tipo de partículas químicas y naturales de las que se encuentran en el aire permiten el desarrollo de una tormenta.

Este proyecto es auspiciado por la National Science Foundation (NSF) de los Estados Unidos y busca seguir las tormentas que se vayan generando a lo largo de las sierras de Córdoba y en Mendoza. El proyecto involucra la instalación de aproximadamente 40 estaciones meteorológicas automatizadas y radares Doppler móviles instalados sobre camiones.

 

 

Así mismo, se contará con el apoyo de un avión especialmente habilitado con equipo de medición meteorológico. El Gulfstream-159 (G-1), de ARM, es un avión de investigación que estudia la atmósfera y las formaciones de las nubes desde una gran variedad de altitudes. Por más que este avión sea capaz de observar desde muy cerca las etapas iniciales de la formación de una tormenta, nunca entrará directamente en una tormenta eléctrica por razones obvias de seguridad.

Por otro lado, con los camiones meteorológicos, los científicos quieren investigar datos como la capa límite atmosférica y la nubosidad que se forma en estas zonas desde el suelo. Estos resultados, sin duda, arrojarán información muy relevante a largo plazo referente a las lluvias, el suelo y el clima en general. Para encontrarse con las tormentas desde el mismo momento de su formación, han enfocado toda la instrumentación móvil en las tormentas y su estructura interna.

Además, para cubrir y analizar los entornos que están en los alrededores de las tormentas, se utilizan normalmente los globos meteorológicos. Estos globos son lanzados a la atmósfera cada 30 minutos.

Por último, la instrumentación de rayos tridimensionales permite a los investigadores y meteorólogos realizar un examen de las características de la electrificación de una tormenta, de manera que puedan tener una mejor idea del porqué las tormentas argentinas se destacan por producir muchos y más grandes rayos.

Y, en cuanto al comportamiento del flujo de la corriente de los ríos, el equipo de investigadores de búsqueda de inundaciones es el encargado de medir el flujo de agua. Este proyecto involucra, incluso, drones y aplicaciones para los teléfonos móviles, de manera que los usuarios comunes colaboren en la comunicación y control de la caída de granizo.

 

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