El futón japonés: cultura y tradición

Última actualización: 23.01.22

 

Todo el mundo conoce las camas, pero ¿sabías que hay un país en el que estas no son la primera opción? Los futones, además de marcar tendencia en Occidente, son cómodos lugares de descanso para los japoneses desde hace siglos. Manta, colchón y almohada, junto a un rutinario proceso de limpieza, conforman una de las costumbres más icónicas del país nipón.

 

Las diferencias culturales existen entre distintos países, sin embargo, cuando se trata de continentes, las distinciones suelen resaltar muchísimo más. En Occidente, las tradiciones asiáticas y sus costumbres suelen ser motivo de asombro e interés por ser tan únicas.

Japón, por ejemplo, es uno de los países de Asia más conocidos y visitados. Miles de turistas se acercan anualmente para vivir en primera persona la cultura japonesa. La tecnología de punta de sus estructuras y servicios, la variada y singular gastronomía, junto al entretenimiento en forma de videojuegos y anime son solo algunas de las cosas que llaman la atención de las personas. Sin embargo, Japón no solo tiene singularidades en las grandes cosas, ya que las rutinas diarias de sus habitantes también suelen tener aspectos únicos que bastantes personas en otros países todavía no conocen.

Al visitar Japón y quedarte en un hotel no notarás el cambio al dormir, pues la habitación probablemente estará adaptada a la cultura “internacional”. Sin embargo, al visitar un hostal tradicional con pisos de tatami, notarás que hay muchos japoneses que no duermen en camas, sino en un producto llamado: futón.

 

¿Qué es un futón?

Es posible confundirse con las definiciones, pues un futón varía entre Japón y otros países. El futón japonés es una cama tradicional que consiste en una estructura plegable y flexible rellena de algodón y cubierta con una tela resistente. Esta se coloca directamente en el piso al dormir y, durante el día, se guarda para dejarle respirar y ofrecer espacio en la estancia.

En Occidente, un futón puede referirse a una estructura rellena de espuma o algodón, de gran grosor que se coloca sobre una base de madera y que puede convertirse desde un sofá hasta en una cama.

Aunque hay un gran porcentaje de japoneses que utilizan las camas, como las conocemos en Occidente, la gran mayoría todavía sigue utilizando los tradicionales futones para descansar. Esto se da por varias razones, pues, además de ser una costumbre milenaria y representar un orgullo cultural, dormir en el piso también se ve como una práctica beneficiosa para el cuerpo.

El cambio de futón

Otra particularidad que distingue a los japoneses es que, aunque una persona de cualquier otro país no pensaría en cambiar su colchón por temporadas, aquellos que usan un futón sí lo hacen cada vez que lo necesitan.

El grosor común de los futones es de 5 centímetros y este es el que se utiliza regularmente, sin embargo, cuando las temperaturas bajan y el ambiente se encuentra muy frío, es necesario comprar un futón más grueso.

Esto se debe a que, al dormir en el suelo, es muy fácil que el frío cale en los huesos y, si se usa un futón ligero y delgado, la salud de las personas podría deteriorarse. El aspecto positivo es que, como los futones son fáciles de plegar y movilizar, cambiar entre el usado en invierno y el que se utiliza el resto del año no es para nada complicado.

 

El kit completo para descansar plácidamente

Un futón es mucho más que el lugar en el que los japoneses se recuestan para poder dormir, pues el nombre se utiliza para referirse a un set completo de descanso que, en conjunto, brinda confort a niños, jóvenes y adultos.

El futón inferior, que sirve como colchón, es llamado “shikifuton”. La almohada que se utiliza para recostar la cabeza tiene como nombre “makura” y, por último, la manta utilizada se llama “kakefuton”. El shikifuton debe usarse por ambas caras para que el algodón no se deforme, y el cambio debería realizarse unas 9 veces al año.

Si viajas a Japón y algún día te encuentras con la oportunidad, u obligación, de dormir en un futón, debes tener cuidado con las palabras a utilizar. Si te falta el shikifuton del set pero tienes todo lo demás y dices necesitar un “futón”, es posible que los japoneses interpreten que requieres el kit completo. Por lo tanto, es mejor recordar los nombres y evitar confusiones.

También debes saber que, dependiendo del lugar, los materiales utilizados en la fabricación de los futones puede variar. Si se trata de un sitio lujoso, es posible que el tradicional algodón sea cambiado por plumas; este detalle hace al producto mucho más cómodo, pero también influye en su precio, por lo que no son los más baratos.

Por su parte, la almohada puede estar rellena de paja de trigo o judías rojas. Este último material es el más utilizado.

Los futones del balcón

Si alguna vez caminas temprano en la mañana por las calles japonesas y ves futones en el balcón de los hogares, no pienses que las personas duermen allí. Este proceso de limpieza se llama futon-hoshi y consiste en dejar los futones a la luz del sol por un tiempo para que reciban luz y aire.

Esta simple rutina evita que el moho y los ácaros proliferen y, adicionalmente, también se deshace del polvo que pueda acumularse en la tela. Es necesario que esto se haga cada mañana para lograr mantener el futón impecable, pues de lo contrario podría comenzar a deteriorarse con rapidez. Al terminar su aireado matutino, los futones deben ser guardados en armarios especiales para mantenerse seguros y alargar su vida útil. Estos armarios se llaman “shiires”.

Además de estos cuidados, aspirar el set completo de forma mensual para deshacerse de cualquier suciedad que el aire y el sol no puedan eliminar es parte necesaria del mantenimiento del futón. No importa si tienes el mejor futón del momento, pues si no lo cuidas, este inevitablemente se deteriorará.

El uso del futón puede verse extraño para ciertas personas de Occidente, sin embargo, en Japón es sinónimo de cultura, costumbres y tradiciones milenarias que se conservan en la actualidad. Por esa razón, parte de entender a los japoneses también significa, de vez en cuando, atreverse a dormir como ellos.

 

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