Disfruta de un ambiente fresco sin el gasto energético de un aire acondicionado

Última actualización: 16.10.19

 

Mantener los entornos frescos y con una temperatura agradable es una necesidad que los humanos han tenido desde hace cientos de años. En la actualidad, basta con encender un aire acondicionado y la temperatura mejorará notablemente. Este sistema de enfriamiento es común y popular en la sociedad, pero también es un equipo que produce un alto incremento en el consumo energético. Además, estos equipos no resultan ser muy amigables con el planeta. El aire acondicionado genera altas emisiones de CO2 y gases contaminantes que lentamente contribuyen con la contaminación y la degradación del medio ambiente.

Mantener los recintos frescos no es una necesidad nueva. Hay registros que apuntan a que los sistemas de enfriamiento tuvieron su origen (arcaico) en el antiguo Egipto. En esta civilización, los faraones apreciaban el frío, por lo que las habitaciones principales estaban forradas por gigantescas piedras que enfriaban el ambiente. Para lograrlo, en las noches miles de esclavos llevaban estas rocas hacia el desierto y con el frío de la noche estas rocas se enfriaban, concentrando dicha temperatura en ellas y dando una sensación de frescura en el interior.

Mucho más adelante, en 1842, el científico Lord Kelvin fue quien sentó las bases de los aires acondicionados mediante la invención de un circuito frigorífico hermético, que estaba basado en la absorción de calor a través de un gas refrigerante. Sin embargo, fue hasta 1902 cuando Willis Haviland Carrier, un norteamericano, creó el aire acondicionado moderno. Carrier diseñó una máquina que fue patentada en 1906 que era capaz de controlar la temperatura y la humedad a través de tubos enfriados.

El exceso de calor es malo. Por eso, en los días calurosos es necesario contar con métodos que frenen esta acción y creen un ambiente más fresco. Puede que a muchos se les venga a la mente los aires acondicionados como primera opción.

 

Aire acondicionado, una opción poco ahorrativa

¿El aire acondicionado es malo? Pues no, no lo es. Este equipo de refrigeración ayuda a mantener la temperatura agradable en el interior de los recintos. Sin embargo, puede tener algunos aspectos negativos que valen la pena conocer para sacar las propias conclusiones.

Por un lado, el aire acondicionado emite gases contaminantes que de algún modo afectan el sistema respiratorio. Además, con el aire acondicionado no hay un flujo de aire natural y cambiante, sino que el mismo aire se recicla, incluyendo todas las impurezas. Es decir, no se renueva.

Por otro lado, es un aparato que funciona con electricidad, así que requiere de mucha energía, por lo que mantenerlo encendido incrementará el pago del servicio eléctrico. Asimismo, emite muchos gases que van a la atmósfera y que inciden en el calentamiento global.

 

 

Opciones ecológicas

A veces, es necesario abrir la mente y conocer nuevas alternativas. No usar un aire acondicionado no significa que la solución sea arcaica o poco útil. Existen sistemas más efectivos y con resultados similares a los del aire acondicionado. Una de las opciones que lidera el mercado ecológico es la arquitectura bioclimática, un mecanismo que consiste en bio construcciones de viviendas, en las que se aprovechan los elementos de su estructura y forma, así como materiales y entorno para combatir el calor.

En este tipo de mecanismos, se hace uso de protectores para evitar los rayos solares. De igual modo, las viviendas se pintan en colores claros y se añaden plantas en el jardín, así como otras vegetaciones y agua para que se generen las corrientes de aire fresco.

Otra opción son los ventiladores, que son equipos que funcionan con el movimiento constante de las aspas, que emiten ondas permanentes de aire fresco para reducir la temperatura del aire, pero sin cambiar la humedad. Para que sean más efectivos, hay quienes los posicionan en diversos espacios de una misma habitación o en el techo. Funcionan con electricidad, pero su consumo es mucho menor al de un aire acondicionado.

Asimismo, dentro de las opciones aparecen las bombas de calor. Se trata de máquinas que funcionan con conductos empotrados en las estructuras y pasan el calor desde una habitación a otra más caliente. Si se quiere un efecto inverso, en lugar de calor, se puede obtener frío. De modo que las bombas son opciones versátiles para el invierno o verano. Sin embargo, la instalación de estas máquinas no es sencilla y también suponen un mayor consumo de energía.

 

 

Una alternativa para ahorrar y amigable con el planeta

Si bien todas las opciones anteriores son interesantes y representan alternativas que funcionan, el mecanismo más ecológico son los climatizadores evaporativos. A través de este sistema se puede generar un ambiente en el interior de los recintos que resulta mucho más fresco que el del exterior y con un consumo menor de energía eléctrica.

El aire fresco se forma por la evaporación del agua a través del cambio de fase de líquido a gas, que es cuando se absorbe el calor y se reduce la temperatura del aire. La instalación de estos sistemas es sencilla y similar a la de los aires acondicionados, pero su consumo energético es 80% menor.

Además, con este sistema de enfriamiento evaporativo hay una circulación de aire constante y se eliminan los microorganismos dañinos, el polvo y los malos olores. Adicionalmente, no requiere refrigerante y no emite gases contaminantes para el medio ambiente.

Este tipo de equipos representan una alternativa ecológica que cada vez está presente en más espacios y, por sus propiedades de ahorro, tienden a ser instalados en lugares grandes. Una de las negativas del sistema es que requiere de un suministro casi permanente de agua. Sin embargo, el vital líquido puede ser obtenido del agua potable o de la lluvia.

 

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