¿Cómo obtener más eficiencia eléctrica en nuestro hogar?

Última actualización: 21.05.19

 

Al momento de adquirir un equipo de refrigeración o calefacción es casi obligatorio pensar en la eficiencia eléctrica que este ofrece, ya que si no es la adecuada, terminaríamos generando un alto consumo y, por ende, unos altos costes en nuestra facturación eléctrica. Además, estaríamos contribuyendo al deterioro del ambiente.

En conclusión, si la eficiencia de dichos aparatos no es buena, entonces la compra no nos convendría. Pero este tema no sólo se limita a este par de aspectos, sino también a las condiciones del inmueble en el que vivimos.

Ten presente que, al poner en marcha este tipo de equipos, lo que necesitamos es mantener el volumen de aire frío o caliente dentro de las distintas estancias de nuestro hogar por más tiempo. Así, lograríamos el máximo aprovechamiento de su funcionamiento. Sin embargo, si el inmueble no está lo suficientemente acondicionado, esto podría jugar en contra de nuestros deseos.

Sin darnos cuenta, nuestras casas podrían contribuir a la fuga de la energía de los equipos. Por ejemplo, las rendijas que existen en los burletes de las puertas y ventanas dan paso a la salida o entrada de aire. También, la fibra textil tanto de las cortinas como alfombras debe adecuarse a la temporada fría o caliente del año. Asimismo, es importante el uso de tecnología ecológica y de algunos accesorios que nos ayuden a regular el funcionamiento de los aparatos. Si quieres conocer más acerca de este tema, te invitamos a revisar, analizar y poner en práctica algunos consejos para conseguir un ahorro eficiente y consumo consciente.

 

Tips para que nuestros hogares sean espacios con alta eficiencia

¿Te imaginas poder aprovechar al máximo el funcionamiento de nuestros equipos de calefacción o refrigeración, ayudando a preservar un recurso tan valioso como el agua y mantener bajos los costes de nuestra facturación eléctrica mensual? Deberías dejar de imaginarlo y poner manos a la obra para hacerlo realidad. La solución es muy fácil, ya que sólo debes usar los equipos adecuados y acondicionar tu hogar para que sea eficiente. A continuación, algunos consejos:

 

 

Selecciona el textil de tus cortinas

Ciertamente, este elemento que usualmente empleamos a manera de decoración puede potenciar fácilmente la eficiencia de los espacios. Todo dependerá de la temporada del año en la que nos encontremos. Para el período de verano se recomienda que la fibra textil con la que han sido confeccionadas las cortinas sea de algodón o cualquier otra fibra natural de cuerpo ligero que ofrezca frescura. En el caso de la etapa de invierno, necesitamos un mayor nivel de aislamiento y, por ende, estas piezas deberán ser de un tejido mucho más grueso y robusto, que no permita la fuga del calor.

 

Revisa puertas y ventanas

Es importante que tomes unos minutos para revisar una a una las ventanas y puertas presentes en tu hogar, haciendo un mayor énfasis en las que conducen al exterior. De esta manera, podrás identificar si hay presencia de algunas rendijas entre los marcos, por donde el aire se escapa con gran facilidad disminuyendo la eficiencia de los aparatos. Por ejemplo, si tienes encendida tu calefacción, experimentarás una fuga de calor y, a la vez, por estas áreas puede entrar aire del exterior que disminuirá la calidez obtenida por el aparato.

Existen varias alternativas a las que puedes recurrir para solucionar esto, como el uso de un revestimiento de goma suave en los bordes de los marcos, la colocación de un barrido de polímero de mediana rigidez en la parte inferior de la puerta y, en el caso de las ventanas, podrías instalar un vidrio doble. Así, disfrutarás de un significativo ahorro hasta de un 50% con respecto al consumo de energía, ya que lograrías un adecuado aislamiento, que te permitirá conservar el flujo de aire frío o caliente generado por mucho más tiempo dentro de las distintas estancias.

 

Instala un toldo

Los toldos son un aliado infalible para el verano, que nos permitirá bloquear perfectamente la radiación solar y, por consiguiente, lograr reducir el consumo energético generado por el aire acondicionado. Como puedes darte cuenta, se trata de una alternativa sencilla que no requiere de aparatosos trabajos de obra, ya que este tipo de implementos son de fácil montaje y accesibilidad monetaria.

 

 

Invierte en energía sostenible

Si estás en búsqueda de eficiencia, tendrás que hacer uso de equipos que se alimenten de energía sostenible y limpia, que a largo plazo no representen un agravante para el ambiente o para nuestro bolsillo. Pero ¿cómo lograr esto?

Con respecto a la calefacción, lo primero que debes hacer es dejar en el pasado los equipos que trabajan con carburantes de origen fósil y reemplazarlos en lo posible por la nueva tendencia ecologista de biomasa o geotermia.

Los equipos de enfriamiento son mucho más complejos, ya que los aires acondicionados tipo Split requieren obligatoriamente de gas refrigerante, que genera emisiones contaminantes. Sin embargo, los equipos portátiles promueven el respeto por el ambiente al consumir un bajo nivel de energía eléctrica.

 

Coloca reductores en la grifería

Esta recomendación va dirigida para tener un consumo eficiente del agua. Así que no estaría de más la colocación de algunos reductores. Estas son piezas de pequeño tamaño y precio económico, que te permitirán controlar el caudal del vital líquido.

 

Mantén bajo control el termostato

El termostato es una pieza clave para el correcto aprovechamiento de la energía, ya que nos ayuda a regular el funcionamiento de los equipos y así consumir lo necesario. Puedes encontrar aquí algunas opciones de compra para valorar. Ten siempre presente que si no eres consciente con respecto a los lapsos de tiempo en los que mantienes encendidos los distintos equipos de calefacción o refrigeración de tu hogar, el consumo de energía se elevará. En este sentido, poco importará la previa inversión que llevaste a cabo para remodelar tu casa, ya que estarás despilfarrando la energía, a pesar de tener un inmueble capaz de brindar una correcta eficiencia.

Los expertos recomiendan regular la temperatura en verano a no menos de 25 ºC, mientras que en invierno la regla es mantener el termostato en un máximo de 21 ºC y, de ser posible, unos grados menos.

 

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