¿Cómo funciona un termo eléctrico?

Última actualización: 27.06.22

 

Los termos eléctricos son dispositivos diseñados para brindar un acceso seguro y confiable al agua caliente sanitaria, tanto para los hogares como los negocios. Los nuevos modelos de hoy en día están equipados para ofrecer una experiencia de uso sencilla, al tiempo que te permite programarlos para ahorrar en el consumo de electricidad.

 

Existen termos eléctricos en el mercado para cubrir todas las necesidades y para complacer los más selectos gustos; gracias a un amplio abanico de opciones que incluye diversas formas, tamaños, capacidad y funcionalidades. Por esto, los termos modernos te permiten un mayor confort de uso y un óptimo consumo energético.

 

Conoce sus partes más importantes

Los termos de agua son dispositivos simples que brindan confort y seguridad a los  hogares. Están diseñados y fabricados con elementos que trabajan en conjunto, con la idea de brindar practicidad y eficiencia.

Las partes de un termo eléctrico más importantes son:

Carcasa: Es la parte metálica que recubre el termo externamente; suele venir presentada en un acabado color blanco.

Calderín: Es el tanque interior del termo donde se acumula y calienta el agua. Este calderín está fabricado de acero y cuenta con un recubrimiento en toda su superficie que brinda resistencia del termo a la presión, asegura la salubridad del agua y garantiza la vida útil del producto, gracias a que evita la corrosión. Este recubrimiento es la mayoría de las veces de material vitrocerámico.

Aislamiento: Es el material aislante del termo y está ubicado entre la carcasa y el calderín. Su función es reducir las pérdidas de calor y usualmente está fabricado en poliuretano expandido.

Ánodo: Es una de las piezas más importantes del termo. Puede estar elaborado en titanio o en magnesio; este último material suele tener una durabilidad que varía entre uno y tres años. Mientras que los ánodos fabricados en titanio son electrónicos y no será necesario reemplazarlos. Este es el componente que se encarga de evitar la acumulación de cal sobre las paredes del termo y sobre la resistencia; por lo tanto, evita la corrosión y otorga al dispositivo mayor durabilidad.

Resistencia: Es el elemento que transmite el calor al agua del termo. Presenta dos modalidades: blindada, diseñada en cobre y sumergida en el interior del calderín; o bien, elaborada en cerámica, envainada y permanecer en seco. Es importante resaltar que en zonas donde el agua dura contiene niveles altos niveles de minerales o de cal, se recomienda utilizar termos eléctricos con resistencias envainadas. Mientras que en zonas de agua blanda, lo mejor es utilizar dispositivos con resistencia blindada.

Termostato: Es el que controla los niveles de calor del agua del depósito para brindar un óptimo funcionamiento. Este componente eléctrico permite configurar desde el exterior la temperatura y en los casos de que esta suba de modo excesivo, es capaz de suspender la alimentación eléctrica del equipo, apagándolo como medida de seguridad.

Un dispositivo simple y eficiente

Se les conoce como los primeros aparatos utilizados en el hogar para calentar el agua y en su mayoría, estaban instalados en el baño. No obstante, con la evolución de la tecnología pasaron a llevar agua caliente a otras zonas como la cocina y el área de lavado; haciendo con esto, más cómoda la vida diaria en las viviendas.

Los termos eléctricos han resultado ser una de las opciones más económicas usadas para obtener agua caliente sanitaria (ACS) a nivel doméstico y empresarial. Han sido diseñados para ofrecer a los usuarios una experiencia de uso sencilla, dado su diseño simple y eficiente.

Cabe destacar, que el termo de agua eléctrico se diferencia de un calentador eléctrico porque estos últimos calientan el agua de manera instantánea y no cuentan con un depósito interno; mientras que el termo eléctrico, utiliza una resistencia para calentar agua.

 

El proceso de calentar el agua

Cuando se trata de un termo eléctrico, es la resistencia el elemento encargado de transmitir calor y el que calienta el agua en su depósito. En el momento que toda el agua del termo alcanza la mayor temperatura programada en su termostato, la resistencia se apaga y el agua permanece caliente lista para ser usada. A medida que el agua caliente se acaba, el termo necesitará más tiempo para calentar el agua fría que va entrando al calderín.

Una de las preguntas más frecuentes cuando se habla de estos equipos es ¿cuánto tarda en calentar un termo eléctrico?, podría decirse que el proceso de calentar el agua en un termo puede tomar aproximadamente entre 2 y 4 horas. Por lo tanto, antes de usarlo será necesario encenderlo con antelación.

Es importante resaltar que este tiempo podría variar dependiendo de si se trata de un termo eléctrico pequeño de menor capacidad o de uno más grande, con capacidad de uso y litraje para varias personas.

La importancia de calcular en litros la capacidad de un termo

La capacidad del termo debe ser elegida en base a las personas que lo usarán: un soltero, una pareja o una familia numerosa. Por ello, es importante conocer el consumo promedio de agua caliente en litros: para una persona se estima un consumo de 50L, para dos 80L, para tres 100L, cuatro personas podrían gastar 150L y 5 integrantes de la familia 200L diarios. De ahí la importancia de elegir un modelo con el tamaño adecuado para el hogar, de tal manera que nadie se quede sin agua caliente.

 

¿Incrementa el gasto energético del hogar?

El mayor temor al instalar un termo eléctrico en casa, suele ser el incremento en la factura de luz y es que, ciertamente, con su uso se tiende aumentar el gasto energético. Sin embargo, interrogantes como ¿cuánto consume un termo eléctrico? pueden ser difíciles de responder, debido a que el consumo dependerá directamente del uso diario que tenga, de cuantas personas lo utilizan y por cuánto tiempo permanece encendido.

Pensando en ello, actualmente muchos fabricantes disponen de temporizadores eléctricos que permiten programar y controlar el encendido y apagado automático del termo. De esta manera se reduce el consumo a franjas horarias convenientes para la familia y así se ahorra energía.

 

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