Cómo evitar que tus hijos se enfermen con la llegada del invierno

Última actualización: 09.12.19

 

Tradicionalmente, planificamos un viaje familiar a la sierra los fines de semana, sobre todo cuando llega el invierno, para esquiar con nuestros hijos. Pero, es muy común que, al menos uno de los chicos regrese a casa con los mocos descontrolados y estornudando sin parar. Cansados de esta situación, hemos decidido poner en práctica todos los consejos que sean necesarios para evitar otro nuevo resfrío que atrape a nuestros hijos con la llegada de invierno.

No es una casualidad que la temporada de invierno sea la época del año que más reportes de personas resfriadas genere aunque, en realidad, el frío no es el único culpable del aumento de casos de gripe dentro de las familias.

Existen varios motivos, como por ejemplo, los cambios bruscos de temperatura, sobre todo en los menores de 7 años, quienes tienden a realizar una respiración más bucal que nasal, por lo que tienen un mayor riesgo de contraer una infección, así como una contaminación dentro de las viviendas a causa de una ventilación deficiente, por lo que se crea y anida con mayor comodidad este tipo de virus. Además, es importante conocer que los cilios y mucosas nasales pierden eficacia, permitiendo un paso libre de estos microorganismos hacia el interior de nuestro cuerpo.

Por otro lado, el virus de la gripe se caracteriza por tener una propagación muy rápida y por ser adquirido fácilmente por las personas, sobre todo en áreas concentradas como, por ejemplo, las escuelas y hospitales, lugares en donde normalmente, tras enfermarse uno, caen los demás rápidamente gracias al riesgo que corren todos por ser contagiados.

También, hay que considerar que, con la llegada del frío de invierno, el nivel de humedad y los cambios de temperatura actúan como agentes adicionales que facilitan que se contraiga alguna enfermedad respiratoria más grave, al reducir las defensas de nuestro organismo, lo que hace que nuestro cuerpo sea más susceptible ante este virus. Además, con el descenso de la temperatura, nuestro cuerpo se hace más débil, pudiendo contraer con más facilidad enfermedades, como la gripe, bronquitis, resfriados, faringitis e incluso la neumonía.

 

 

Para poder garantizar nuestro bienestar y el de nuestros hijos, debemos invitar a cada uno de los habitantes de nuestra casa a seguir los siguientes consejos, así como tomar las medidas de higiene necesarias para evitar ser contagiados y así podamos erradicar el virus dentro de nuestro hogar, alejándolo de nuestros hijos incluso cuando volvamos a planificar otro paseo de fin de semana a la sierra.

 

Consejos y recomendaciones básicas para mantener el resfriado lejos de tus hijos

 

1. La higiene

En primer lugar, es altamente recomendable enseñar y reforzar los hábitos de higiene de nuestros hijos antes de sentarse a comer o al llegar a casa, como por ejemplo, lavarse las manos con frecuencia, sobre todo si han estado con otros niños o jugando en la tierra. Esto puede reducir en aproximadamente un 30% las posibilidades de que la enfermedad reaparezca. Enseña a tus hijos que no deben compartir los utensilios personales como los vasos, cubiertos, biberones, chupete o cubiertos e incluso toallas.

Es recomendable limpiar con desinfectante y lavar de manera constante todos los juguetes de tus hijos, así como los biberones y las botellas que utilizas para guardar la leche, el agua o los zumos. Además, acostúmbrate de mantenerlas tapadas dentro de la nevera de manera hermética hasta el momento en que las vayas a necesitar. Utiliza algunas toallitas desinfectantes, así como un poco de agua con jabón para limpiar las superficies de los lugares donde tus hijos comen, hacen las tareas o juegan y, al final, pásales algún paño o trapo limpio con un poco de alcohol.

 

2. La ventilación

También, es muy recomendable ventilar los espacios, sobre todo durante las grandes concentraciones de personas, de manera que puedas evitar algunas enfermedades. Por esto, es importante que los salones de los colegios estén bien ventilados. No olvides abrir las ventanas por al menos 10 minutos al día y tratar de evitar los lugares muy frecuentados y donde haya una mayor probabilidad de contagiar cualquier tipo de enfermedad respiratoria, como por ejemplo las clínicas y hospitales. Si no es necesario que lleves a tus hijos a visitar alguna amistad tuya que esté hospitalizado, no lo lleves.

Cuando estés en casa, utiliza algún sistema de climatización como por ejemplo, una estufa eléctrica y una a gas sin elevar demasiado la temperatura de la habitación, de forma que puedas mantener la casa templada y puedas evitar un gran choque por el cambio de temperatura al salir de casa. También puedes usar un humidificador que mantenga el aire con humedad, especialmente al usar equipos de calefacción que tienden a resecar el aire, y esto puede provocar varios problemas de salud tanto a ti como a tu bebé. Puedes encontrar una lista de humidificadores en este enlace, si aún no tienes en casa un dispositivo de estos.

 

3. La dieta

A la hora de querer elevar las defensas de nuestro organismo o de necesitar combatir un resfriado, la dieta que llevemos es una clave importantísima para garantizar el bienestar de toda nuestra familia. Por esto, como padres tenemos que entender que la alimentación tiene una función muy importante, al momento de querer evitar todo tipo de enfermedades.

Desde muy pequeños, la lactancia materna estimula el sistema inmunológico de los bebés, por esto la mayoría de los doctores recomiendan prolongar lo máximo que se pueda esa etapa del crecimiento. Luego, cuando tu bebé empiece a comer alimentos sólidos, incluye en su dieta algunas verduras y frutas que contengan vitaminas A y C, cuidando que la temperatura de las bebidas nunca esté fría, sino a temperatura ambiente.

 

4. La vacunación

Por último, un método que es menos aceptado por algunas familias en la actualidad, pero que ha tenido una gran importancia a nivel de salud y social en años anteriores es la vacunación. Los médicos recomiendan vacunar a los niños en contra de la gripe a partir de los 6 meses de edad y, si tienen alguna enfermedad base como el asma o diabetes que los haga más propensos a alguna complicación en un futuro, se les sugiere realizarles una vacunación de forma anual.

Además, los doctores indican que es completamente válida la vacunación contra la gripe en niños y adultos por igual.

 

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