Aprende cómo curar la madera y así obtener una llama uniforme en tu calefactor

 

Hoy día, existen muchas empresas encargadas de procesar la madera, poniendo a nuestra disposición troncos de distintos tamaños, necesarios para el uso cotidiano de los calefactores durante la temporada de invierno. Sin embargo, hay quienes tienen en casa dicha materia prima y optan por aprovecharla para las estufas de leña, cortando algunos trozos a la medida de la cámara de quemado de su equipo. Se trata de una buena opción, siempre y cuando tomes en consideración que una vez cortados los leños podrás utilizarlos inmediatamente, puesto que deberás someterlos a un proceso de secado previo, para así conseguir un fuego uniforme y sin humo.

Ten presente que la leña puede llegar a poseer hasta un 50% de humedad, lo que no permitirá que arda correctamente, siendo necesario curar la madera para disminuir la cantidad de agua acumulada en ella y así evitarás cualquier tipo de inconveniente.

 

Conoce los tipos de madera

Es importante que sepas que existen distintos tipos de madera y que no todos poseen un mismo nivel de humedad, por lo que el tiempo de secado entre una y otra puede variar considerablemente.

Entre ellas, tenemos un primer grupo de maderas duras, conformado por el álamo, roble, olmo americano, cicuta y sicomoro. Estas se caracterizan por poseer un alto porcentaje de agua en su interior. En este sentido, su tiempo de cura puede distar entre uno y hasta un par de años. Por otra parte, están las maderas blandas como el cerezo, pino, hicoria y falsa acacia, que tan sólo requieren de un máximo de 12 meses para llevar a término su secado, debido a su baja concentración de humedad. Como puedes apreciar, es un proceso que no puede llevarse a cabo a la ligera.

 

Cinco sencillos pasos para secar la madera

El secado de la madera es un proceso que requiere de dedicación para que sea exitoso. No sólo se trata de talar un árbol y colocar los leños en el calefactor. Debes tener siempre presente que hay una serie de pasos a seguir, que te presentamos a continuación:

 

 

Paso 1

Tanto el tipo de árbol como la temporada del año para llevar a cabo el corte de la madera son factores de gran importancia, que no puedes seleccionar al azar. Es importante que la especie elegida no esté bajo amenaza de extinción, así como también es preferible que dicha madera sea blanda, con el propósito de conseguir un menor tiempo de secado. Igualmente, las maderas duras son adecuadas.

Por otra parte, debes tener presente que al cortar los árboles durante la temporada de invierno, la savia bajará rápidamente hasta la raíz, lo que ayudará a disminuir la humedad. A pesar de que esta es una medida bastante efectiva, lo más recomendado siempre va a ser talar en verano, utilizando así el sol a nuestro favor para curar la madera. Además, si es una región en la que predominan las precipitaciones durante el año, entonces no deberías preocuparte, porque la lluvia se encarga de suplantar la savia gracias al proceso de evaporación, favoreciendo el secado.

 

Paso 2

Una vez talado el respectivo árbol, necesitarás cortar la madera con ayuda de un hacha, en pequeños troncos de 15, 20 y hasta un máximo de 50 centímetros de largo. Todo dependerá del tamaño con el que ha sido provista la respectiva cámara de quemado del calefactor. Por ello, es prudente que previamente revises el manual de instrucciones para que verifiques lo estipulado por el fabricante. Además, es necesario que tomes algunas medidas de seguridad como lo es el uso de guantes y gafas protectoras.

 

Paso 3

Para hacer el almacenamiento de los troncos de madera, debes tratar que sea fuera de la casa, cerrando así las puertas a las termitas y hormigas que puedan acumularse en ellos. Lo recomendable es seleccionar un lugar ventilado donde reciban el contacto directo de los rayos del sol. Del mismo modo, debes tomar algunas previsiones, como lo es colocar los leños sobre una base o soporte para evitar el contacto con el suelo, así como también mantener una separación de al menos 15 centímetros con respecto a la pared. Así, crearás un correcto flujo de aire, evitando la acumulación de humedad que pueda llegar a pudrir los leños.

 

 

Paso 4

En vista de que los leños estarán por varios meses en secado, es importante mantenerlos protegidos de la lluvia o nieve, ya que estos elementos al entrar en la corteza incrementan la humedad y tardan el tiempo de cura. Por ello, es necesario que los cubras con una capa impermeable, pero en lo posible dejar un espacio descubierto en la base de la pila, para no bloquear la ventilación. Recuerda que la madera diariamente libera humedad y sería contraproducente que quedara acumulada en la pila.

 

Paso 5

Transcurrido el tiempo de secado según el tipo de madera que cortaste, necesitarás comprobar si los leños están listos para ser quemados. Así que la recomendación es adquirir un medidor especializado para madera, que te permita conocer con exactitud la cantidad de agua existente, siendo necesario utilizarlo antes de iniciar el proceso de secado y al finalizar, para contrastar los resultados.

Ten presente que no conviene que excedas el tiempo estipulado, ya que las cadenas de ésteres volátiles responsables de generar la energía se evaporan, bajando la calidad del producto al iniciar el fuego.

Recuerda que muchas veces puedes apreciar el exterior del tronco completamente seco, pero en su interior se encuentra la humedad real, por lo que puedes hacer algunas pruebas rápidas, como lo es verificar la resequedad de la corteza, revisando si en el corte del tronco hay algunas franjas circulares.

Otra opción es coger un par de troncos y chocarlos entre sí, estando atento al sonido generado. Si este es bastante ruidoso, será una señal de que están secos. Finamente, prende fuego a uno de los leños y si este comienza a incinerarse en los primeros 10 minutos, podrás usar la madera con toda confianza dentro de la estufa de leña.

 

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