Aires acondicionados o climatizadores: ¿cuál me conviene adquirir?

Última actualización: 13.11.19

 

Los aires acondicionados y los climatizadores son equipos con gran popularidad en todo el mundo, especialmente en los países donde hay una temporada de verano bastante intensa. A primera vista, ambos equipos podrían parecer que ofrecen funcionamientos prácticamente iguales, pero no es así. Existen diferencias muy marcadas tanto en la parte interna, responsable del enfriamiento, como en su estética. Son estos aspectos de interés que deberías conocer al momento de elegir un modelo. Ten en consideración que así podrás aprovechar al máximo su rendimiento, con respecto a tus necesidades de uso y espacio.

Los dispositivos de enfriamiento por excelencia son los aires acondicionados, que cada año vuelven repotenciados a la palestra comercial. Es decir, los fabricantes desarrollan potencias más elevadas, incrementan el número de los niveles para el ajuste de la salida de aire, suman nuevas tecnologías para mejorar la eficiencia eléctrica, hacen más intuitivo el método de manipulación, entre otros. De igual forma pasa con los climatizadores que, aunque son equipos más recientes en comparación a sus predecesores, también se renuevan para brindar una mejor experiencia a los usuarios.

Si actualmente te encuentras revisando los catálogos de compra en busca de una solución para sosegar el calor, seguramente ya tienes en la vista algún modelo de aire acondicionado o climatizador. Pero… ¿realmente sabes cómo funciona cada tecnología? ¿Conoces los pros y contras que conlleva la adquisición de estos dispositivos? Si la información que tienes acerca de ellos es muy básica, te convendría investigar más sobre el tema. Así, podrás adquirir un producto que cumplirá con tus expectativas tras su puesta en marcha, ofreciéndote una vida útil que trascienda más allá de la siguiente temporada de verano.

 

Aires acondicionados

Lo primero que deberías saber es que existen aires acondicionados diseñados para ser instalados en la pared, así como también hay otros modelos portátiles con una estructura compacta que puede llegar a ser estéticamente muy similar a la de los climatizadores (puedes encontrar aquí una lista de productos recomendados).

Los aires acondicionados se encargan de absorber el aire caliente concentrado en una estancia, para así enfriarlo y devolverlo nuevamente. El proceso se lleva a cabo de una manera prácticamente inmediata, ya que el motor genera una serie de ciclos eléctricos que mueven el aspa y liberan el gas refrigerante, que es el encargado de llevar a cabo la condensación de dicho aire absorbido. Así, al enfriarlo, es devuelto a través de un sistema de rejillas frontales, cuyo flujo lo podrás regular con la ayuda de un termostato integrado.

 

 

Por su parte, el calor y el agua producto de la condensación son canalizados para ser evacuados al exterior, con ayuda de unos conductos dispuestos en la parte trasera del aparato. En este sentido, no tendrás que preocuparte, puesto que el calor no volverá a la habitación.

 

Climatizadores

El sistema de funcionamiento de los climatizadores es completamente diferente, ya que este no produce una ráfaga de aire refrescante. Por el contrario, su mecanismo se encarga de bajar la temperatura de una determinada habitación, incrementando la humedad. Este método es conocido como enfriamiento por evaporación.

El equipo incorpora un motor con un eje y aspa, que al ser alimentado eléctricamente comienza a rotar a un número determinado de revoluciones por minuto de trabajo. Es así como todo el aire caliente acumulado en la estancia es movido al igual que cuando encendemos un ventilador.

La diferencia es que los climatizadores incorporan un reservorio de agua que, dependiendo del modelo, puede ser llenado manualmente o de forma automatizada conectando una manguera.

Al momento de ser absorbido, el aire pasa por un conducto con un filtro humedecido e inmediatamente es expulsado a través de las rejillas superiores o frontales con ayuda del ventilador. En este momento, el aire ha perdido el calor y ganado humedad, que es lo que finalmente ofrecerá al usuario la sensación de frescor.

 

Conociendo ambas tecnologías

Todos los productos, sin importar la categoría a la que pertenezcan, poseen atributos atrayentes y otros que te podrían hacer considerar no comprarlos. Por ello, antes de que decidas adquirir un aire acondicionado o un climatizador por su estética, deberías indagar un poco con respecto a su funcionamiento.

 

 

Aires acondicionados: función más potente

Iniciaremos hablando un poco de los aires acondicionados. Una particularidad de ellos es que, al comenzar a utilizarlos, notarás una baja considerable en la humedad de los espacios, ya que su refrescante ráfaga de aire es fría y también seca. Esto sucede debido a que la temperatura del refrigerante se encuentra por debajo de la del ambiente y, al entrar en contacto con el aire caliente, genera un proceso de condensación, que da como resultado el agua que vemos salir por la manguera de drenaje del equipo.

Por esta razón, el flujo de aire es seco. Esto supone menos limitaciones al momento de decidir instalar un dispositivo de este tipo, sin tener que preocuparse con respecto a los niveles de humedad que prevalezcan en el lugar donde vives, según el clima.

Además, algunos modelos poseen un motor inverter, un mecanismo que permite que las revoluciones por minuto sean continuas, regulando la entrada de la frecuencia eléctrica. De esta manera, puedes ahorrar energía refrigerante y estarás cuidando de la vida útil del compresor.

En contraposición, debemos mencionar que si seleccionas un modelo Split, entonces se requerirá de montaje e incluso un previo trabajo de obra. Con respecto al mantenimiento, necesitarás limpiar la estructura internamente, los filtros y el aspa, así como también recargar el refrigerante y revisar las conexiones. Todo esto requiere de manos expertas y, por ende, es un gasto extra que debes realizar al menos una vez al año.

Otro punto negativo de gran relevancia es el hecho de que el gas refrigerante y la emisión de calor enviada al exterior ocasiona un gran daño al medio ambiente, ayudando a incrementar el calentamiento global.

 

Climatizadores: opción más ecológica

Por su parte, los climatizadores son amistosos en términos ecológicos, ya que no utilizan productos químicos para enfriar el aire. Al contrario, recrean un proceso de refrescamiento por vaporización del agua contenida en su tanque.

Además, su consumo energético es muy bajo y pasará casi desapercibido en tu facturación de electricidad mensual. Igualmente, no requieren de montaje debido a que son portátiles y su mantenimiento es bastante sencillo. La única limitante aparente es que no son muy eficientes en ambientes con altos niveles de humedad y la proyección del flujo de aire puede ser muy corta.

 

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